Resistiendo
Andrés García Ibáñez
Un siglo del padre Bartolomé
Con el tiempo, uno llega a la conclusión de que la toma de decisiones suele estar mal pagada. En estos días en los que millones de personas se conectan a Netflix y no son capaces de elegir una película antes de quedarse dormidos, lo que nos encanta es criticar a quienes, por el motivo que sea, tienen que tomar decisiones más enjundiosas.
Una de las cuestiones más complejas a la hora de decidir es que raramente se dispone de la información justa, correcta y precisa para hacerlo. Pensemos, por lo reciente del asunto, en las pasadas cabalgatas de Reyes y la lluvia. Adelantar, no adelantar, suspender… la carta de posibilidades es amplia, pero lo que se maneja para tomar una decisión crucial no es más que una previsión meteorológica, algo lo suficientemente volátil como para dejar margen a la improvisación. Eso, y las cuestiones logísticas, quiere uno pensar.
No pocos municipios almerienses decidieron adelantar sus cabalgatas al día tres, sábado, y el peso de esas medidas empezó a caer sobre la capital. Entre bambalinas hubo runrún de adelantamiento, pero la cosa no cuajó y la ciudad no parecía preparada para ello. El ruido de fondo, sin embargo, siguió en las redes sociales, que funcionan a las mil maravillas para esto.
Luego estaban los partidarios de adelantar y curarse en salud; los que opinaban que los Reyes Magos siempre llegan la tarde-noche del cinco de enero y que eso es sagrado; y los que ni sabían ni contestaban. También estaba la previsión de lluvia, muy negativa para la tarde del cinco, pero con un hueco esperanzador por la mañana. En ese contexto —y supongo que asesorados por personas de distintos ámbitos— la decisión del Ayuntamiento de Almería fue adelantar… pero dentro del propio día cinco, a las doce del mediodía.
El resultado ya es sabido: cientos de comentarios en internet, maldiciones varias, las clásicas apelaciones a los niños —que ya vaticinaron Los Simpson— y mucho ruido. Y la cabalgata en la calle, aunque con agua. Por cierto, en Granada la decisión fue muy similar y los comentarios se movieron en proporciones bastante más amables hacia el órgano decisor. Porque, casi se me olvida, también están los que, haga lo que haga la persona de turno, la van a criticar o alabar por una cosa o por la contraria. Esos, por supuesto, los hay en todos los bandos.
En fin, menos mal -para algunos- que el cinco por la tarde llovió a base de bien.
También te puede interesar
Resistiendo
Andrés García Ibáñez
Un siglo del padre Bartolomé
Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Ha engordado el PSOE a Vox?
Libertd Quijotesca
Irene Gálvez
Las valientes hijas de Anahita
La Rayuela
Lola Quero
Reescribir a Julio
Lo último