
Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Insostenible
No hace más de un par de semanas compre unas cosillas y me dieron el recibo. “Tenga cuidado –me dijo la cajera-, el recibo es la garantía y la tinta se puede borrar a las pocas semanas”. Me recomendó que le hiciese una fotocopia. Me hizo gracia esta paradoja de que la garantía carezca de garantía. Quizás el producto se estropee antes de que se borre la garantía, o quizás suceda al revés.
Lo recordé ya que hace unos pocos de días al leer que muchos medios de comunicación, al intentar recuperar unas concretas infografías de un luctuoso hecho mundial, se encontraron con que ya no funcionaba. En esos años se utilizaba un programa que dejó de actualizarse definitivamente a finales del 2020. De modo que buena parte del trabajo periodístico que se hizo ya no es accesible. La tecnología pasa rápidamente de la adolescencia a la obsolescencia.
Pues en mi caso concreto, hice una fotocopia al recibo. Y ahora tengo el recibo copiado, es decir: lo tengo en forma de resinas y pigmentos atraídos electrostáticamente y secados en un papel.
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