Illa, Illa, pesadilla

27 de febrero 2026 - 03:08

En una entrevista a El País el president Illa dice que la financiación pactada entre socialistas y Esquerra es buena para España y está dispuesto a defenderla desde Algeciras a Estambul, digo, a Girona, porque “la ciudadanía es mucho más inteligente de lo que algunos piensan” y entiende las cosas explicándoselas “con verdad y transparencia”. Lo que pasa es que la verdad y la transparencia han brillado por su ausencia mientras se pactaba esa financiación con reuniones, algunas dicen que secretas, entre Sánchez y Junqueras. ¿Será que somos muy inteligentes pero no tanto como para entender que estos dos hayan logrado en apenas unos encuentros lo que los mejores economistas habrían tardado más tiempo en conseguir, esto es, una financiación justa para todas las comunidades atendiendo a las características de cada una de ellas? ¿Habríamos adquirido complejo de tontos si al contarnos “con verdad y transparencia” esas reuniones entre el Pedro y el Oriol no hubiéramos entendido ni papa? ¿Se desclasificarán dentro de 45 años a ver si para entonces somos (los que queden) mucho más inteligentes aún y podemos (pueden) comprenderlas? Lo que hemos pillao es que Cataluña va a tener una financiación singular, con su cuponcito y su canesú, o sea, su ordinalidad, que es algo así como si un contribuyente más rico que aporta más va a un hospital y exige mejores tratamientos que los que se le dan a uno más pobre que aporta muy poco o nada. Dicen los enteraos que sin el País Vasco y Cataluña España (¿podríamos llamarla ya así, o aún no?) sería más pobre. Pero los ciudadanos de a pie creemos que somos todavía más pobres si estas dos comunidades gestionan para ellas sus impuestos (entregándonos un cupo de risa) y, encima, hay que pagarles del fondo común lo que les falte para cuadrar las pensiones y lo que se tercie. ¿Cuál es la ventaja, entonces, de tenerlas con nosotros? Con ellas perdemos energías y, sobre todo, salud mental (algunos la vida en épocas de tiros en la nuca). Venimos para cuatro días y nos dan la tabarra durante tres y medio.

Del ‘Illa, Illa, maravilla’ pasamos al ‘Illa, Illa, pesadilla’ con entrevistas como esa. Que no venga a Algeciras a explicarnos lo que vamos a ganar con esa financiación, que para eso ya tenemos aquí a María Jesús, que además lo va a hacer en todas nuestras lenguas, digo, hablas. Como si aquí no tuviéramos también nuestro orgullo identitario. ¡Venga, hombre!

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