Viviendo en moles

Mercedes Torres Cañabate

La necesidad de las normas

10 de marzo 2026 - 03:07

En estos tiempos, parece ser que todo es relativo, que depende del cristal con que se mire o del sistema de referencia utilizado. Que las consecuencias de una situación son buenas, malas o regulares, dependiendo de quien lo explique. Desde mi punto de vista, esto no es así. No estamos hablando de empatía, la capacidad de entender los sentimientos de alguien, sino de ser capaces de respetar unas normas establecidas.

Las normas tienen sentido en un espacio determinado. En cada familia, son los progenitores, quienes las determinan. Cada pareja asume que, en su casa, la crianza es de tal o cual modo y es absolutamente respetable. El problema llega cuando los valores, criterios o modos de esta, difiere con una serie de principios establecidos en la sociedad. Podemos empezar por las normas de educación básicas como ciudadanos. Mis derechos terminan cuando invado los de otra persona. ¿No les ha pasado alguna vez, que alguien nos ha pisado, empujado o algo parecido? Si es un adulto, asumimos que no tiene educación, pero cuando es un niño o adolescente con sus padres, la situación cambia. Es el adulto responsable el que debe asumir la disculpa e intervenir para que el menor lo entienda y también lo haga. Algo que debería ser lo estándar. Pero el problema reside, cuando esto no sucede. Minimizar lo pequeño, puede llevar a pensar que no es necesario hacerlo. Estos comportamientos se extrapolan a otros muchos ámbitos.

Yo me voy a centrar en lo que puede ocurrir en un aula con 32 adolescentes. Existen unas normas de clase, porque tenemos que convivir. Se explica la existencia de las mismas, por los problemas que acarrea no seguirlas. Debe respetarse el turno de palabra porque de lo contrario sería una algarabía y no nos entenderíamos, se debe respetar a los compañeros, y cumplir las normas de educación. ¿Qué ocurre cuando en casa no se ponen en valor estos principios? Pues aparecen los problemas. Si un padre y una madre son muy permisivos con su hijo o hija, son ellos los que asumen las consecuencias de estas acciones, pero cuando son 32 con un profesor, la situación cambia. Todos debemos respetarnos y aprender a vivir en comunidad. Los adolescentes deben saber comportarse en los distintos ambientes en los que se van a encontrar: una conferencia o charla, una reunión con otros alumnos o profesores, una entrevista en un despacho, una salida cultural a un museo.

La educación se debe aprender en el hogar, pero se tiene que desarrollar en el colegio o instituto. Las generaciones actuales deben asumir la importancia de saber transmitir su respeto al resto de ciudadanos

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