Gafas de cerca
Tacho Rufino
Sudoku
Pues es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Cuando en 2003 Aznar nos metió en la guerra de Irak con el cuento de que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva la gente reaccionó con aquel NO A LA GUERRA. En marzo del año siguiente, 2004, se produjeron los ataques yihadistas en Madrid, a los que sucedieron las mentiras del Gobierno Aznar y el PP perdía las elecciones, comenzando la era Zapatero. Aquel NO A LA GUERRA fue desoído por los que querían ser a toda costa lacayos del gigante americano.
Los españoles, tradicionalmente, hemos sido contrarios a resolver los problemas político-económicos por medio de la guerra. Ya en 1909 se produjo la Semana Trágica de Barcelona por la rebelión de la gente contra el embarque de soldados de reemplazo con destino a la Guerra de Marruecos, donde se dirimían intereses económicos de Alfonso XIII, el Conde de Romanones y otros aristócratas colonialistas. Las lecciones de Cuba y Filipinas no se habían olvidado. En 1914, al comenzar la I Guerra Mundial, España tuvo que declararse neutral aún en contra de la opinión mayoritaria de la derecha, que veía pingües negocios con la contienda mundial más estúpida de la Historia. Tanto, que aún hoy no están de acuerdo los investigadores en por qué sucedió. Y ya todos sabemos por qué España no participó en la II Guerra Mundial al lado de los nazis: porque a Hitler no le interesó cargar con la rémora de un país arrasado por una reciente guerra civil que había provocado y comenzado Franco.
Hoy, tropieza la derecha española en la misma piedra. Su idolatría por la violencia de Trump y su admiración por el país que creen paraíso del capitalismo neoliberal les ha hecho caer, otra vez, en el lado equivocado de la Historia. Ojo, no estoy defendiendo el régimen medieval y sanguinario de los ayatolás de Irán. Estoy defendiendo la legalidad internacional vigente, esa que nos reporta seguridad actual y futura para nuestros hijos y nietos. Defiendo la unidad europea y noratlántica en el tratamiento diplomático del problema de Irán. Así que NO A LA GUERRA, otra vez, ahora y siempre. Por nosotros, por el futuro de nuestro país. Y un aviso: nada me extrañaría que se probara en Irán el recurso nuclear. Tiene muchas papeletas para ello con el dictador americano jugando a gendarme del mundo con desprecio de la paz y de nuestra seguridad: NO A LA GUERRA.
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