En tránsito
Eduardo Jordá
Mirra
Han sido buenos? Este año los españoles hemos sido muy buenos. Hemos aguantado de todo a la clase política: corrupciones, mentiras, bulos, insultos, noticias falsas en redes… Sí, la verdad es que estamos siendo muy buenos. Demasiado.
La última que hemos soportado: que un presidente de partido político animara a los suyos a echarlo si mentía a los españoles; miente, y ahí sigue, y donde dijo digo… Bueno, pues se nos viene un año en que vamos a tener que seguir aguantando de todo y más.
Vienen los juicios de la Púnica, la Kitchen y la Gürtel, y probablemente la reactivación de la investigación del caso Montoro, que no se sabe por qué arte de birlibirloque se ha ralentizado ni en beneficio de quién. Vienen los juicios a Ábalos, Cerdán y Leire, y el del hermano y la esposa del presidente.
Aparte, será el juicio a los Pujol. Y continúa lo del novio de la Ayuso. Total, que vamos a tener un año muy entretenido. La política va a funcionar a golpe de macillo en tribunales, a base de togas y puñetas, a través de paseíllos a la puerta de los juzgados y de penas de telediario. Qué año más cojonudo nos vamos a pasar.
Además, vamos a tener elecciones por un tubo: Aragón, Castilla-León, Andalucía… ¡Qué espectáculo! La derecha, arrastrada ante el empuje de los fascistas.
La izquierda, desunida, cada cual por su lado, dividida en grupos, grupitos y grupúsculos inoperantes electoralmente. Y en medio, un PSOE que se debate entre su socialdemocracia gestora del capitalismo liberal o su socialismo, al que tira SUMAR, con unas iniciativas políticas en vivienda, por ejemplo, el gran problema de nuestro tiempo en España, siempre esperadas y nunca acaecidas. O sea, que vamos apañaos en este país.
Y aún no se han desarrollado leyes de protección de la democracia, del espíritu constitucional, que aleje el peligro de la extrema derecha, ya que no ha querido el PP trazar en torno a ella un cinturón sanitario que impida que llegue al poder. Es el mejor regalo que le podrían haber hecho los Reyes Magos a España: su protección democrática, la protección de nuestros derechos y libertades.
Y todo ello, por encima de los intereses de los poderosos, esos que, por ejemplo, impiden el acceso a la vivienda a los jóvenes porque con eso, con la vivienda, se están llenando los bolsillos a base de hipotecar el futuro de tanta gente. Aparte de todo eso, vamos estupendamente. Que no nos falte de ná.
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