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El nuevo modelo de financiación autonómica planteado por el Gobierno de España pone a Andalucía en el lugar que le corresponde con certezas y cifras concretas. Nuestra comunidad es la que más gana en términos absolutos al sumar 4.850 millones de euros adicionales, más incluso de lo que reclamó el propio Parlamento andaluz y de lo que exigió Moreno Bonilla. Rechazar este modelo es renunciar conscientemente a unos recursos que mejorarían de forma inmediata la vida de más de 770.000 personas en nuestra provincia.
El criterio que vertebra el nuevo sistema responde a una reivindicación histórica: que el peso poblacional cuente más en el reparto de los recursos, algo que, por otra parte, resulta de sentido común. Y eso favorece de manera directa a Andalucía, que recibe 23 de cada 100 euros de la nueva financiación con un peso poblacional del 18 %. Ante unos datos tan incontestables, resulta legítimo preguntarse qué razones pueden justificar decir no a un modelo que beneficia de forma tan clara a nuestra tierra.
En provincias como la de Almería, el respaldo a esta propuesta no ofrece margen para la duda. La falta de financiación ha tenido efectos negativos muy concretos durante los últimos años, en los que arrastramos un déficit sanitario de 135 millones de euros anuales y más de 1.600 profesionales menos de los que nos corresponderían por población.
Ese desequilibrio tiene consecuencias directas en nuestros hospitales, en las vergonzosas listas de espera que padecemos y en la saturación de la Atención Primaria. Por lo tanto, el nuevo sistema permitiría empezar a corregir ese agravio que el presidente de la Junta se niega a reconocer, sin haber puesto sobre la mesa ni siquiera una alternativa a esta propuesta.
Pero los beneficios del nuevo modelo de financiación no se limitan a la sanidad. Más recursos significan más docentes, mayor inversión en dependencia y la posibilidad de impulsar la construcción de más de 50.000 viviendas públicas para que los jóvenes puedan iniciar un proyecto de vida.
Almería no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad histórica por un simple cálculo electoralista de Feijóo, al que Moreno Bonilla se ha sumado sin reservas. Andalucía y, especialmente, nuestra provincia necesitan esa financiación para dar un salto cuantitativo y cualitativo en los servicios públicos que se prestan. Rechazarla sería, sencillamente, traicionar al conjunto de los almerienses.
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