El Premio Nobel de Trump

20 de enero 2026 - 03:08

Viendo la foto facilitada por la Casa Blanca, que aparece en la portada de los periódicos con Donald Tump mostrando al mundo la medalla del Nobel de la Paz, que le ha sido entregada por Corina Machado, pienso que ese hombre ya se ha quedado satisfecho. Era su sueño dorado. La señora Corina, que fue premiada por el Instituto Noruego del Nobel, se convierte en jurado y considera que el presiente estadounidense, Donald Trump, que amenaza con conquistar Groenlandia por las buenas o por las malas, es la persona que merece ser premiada con el Nobel de la Paz y le da traspaso de los honores recibidos. La primera idea que tuvo Corina Machado fue la de compartir el premio, pero lo pensó mejor y decidió otorgárselo en su integridad materializando su decisión entregándole la medalla. Menuda patochada. Se supone que todas las medallas de las que en su día se les hizo entrega a los premiados con el Nobel, una vez que faltan, permanecen en manos de algún miembro de la familia, sin que ello signifique que a sus sucesivos poseedores se les de traslado del premio. Por poner un ejemplo, me imagino que la medalla recibida por Camilo José Cela, la tendrá alguno de sus herederos y la mostrarán con el orgullo de ser hijos o nietos de un Premio Nobel de Literatura, pero si alguno la mostrase como titular de dicho premio, pensaría que había perdido la olla. Es exactamente lo que pienso de Donald Trump viéndolo con una sonrisa placentera sosteniendo la medalla enmarcada, junto a Corina Machado, que ha tenido el detalle de cederle el Premio Nobel de la Paz como si se tratase de un producto que está en el mercado. El problema es que no se trata de un cualquiera. El sujeto, que colgará la medalla del Premio Nobel de la Paz en un lugar destacado de la Casa Blanca, es el actual presidente de EE.UU. Desde su nombramiento ha mostrado sus dotes imperialistas, que puso en práctica invadiendo Venezuela, vulnerando el derecho internacional, con el fin de controlar el petróleo de dicho estado. Ahora tiene el punto de mira en Groenlandia y no sabemos si Cuba o el Canal de Panamá, estarán en la lista. Y en España han surgido voces de ilustres patriotas, solicitando al todopoderoso Donald Trump que venga para acá porque hay cosas que huelen a chamusquina.

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