Tribuna
Socorro para la Biblioteca de La Chanca
Con la dichosa moda del lenguaje políticamente correcto, se vulnera sistemáticamente el principio de la presunción de inocencia. En efecto, es normal llamar presunto delincuente a alguien de quien se sospecha que puede ser un delincuente, antes de que se haya dictado sentencia. Pero vamos a ver, si hay que presumir su inocencia, no se puede decir que sea un presunto delincuente, sino un presunto inocente, aunque quepa añadir “de inocencia aún no contrastada”. Alternativamente, lo podríamos llamar “posible delincuente”, y nos ahorraríamos un trabalenguas.
La sociedad, en general, está abandonada a su suerte. Cuanto más tecnificados sean nuestros sistemas sociales, más decisivo será cuidar el facto humano.
Es necesario, por el bien común, asesorar, aconsejar con campañas cívicas y vigilancia imprescindible y, en su caso, sanciones descabelladas ejemplarizantes y cumplir toda la condena.
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