OPINIÓN
¿Cómo no vas a ser feminista?
Hay que vivir como si cada día fuera el último”. Esta frase ha hecho fortuna en libros de autoayuda y tiene su gracia si nunca has pasado por el trance de enfrentarte a la posibilidad de morir. Cuando ha sido así, cada nuevo día se tiñe con la tristeza de la despedida, con la sensación de estar jugando una prórroga de un partido de fútbol (con VAR incluido), que se acaba y en el que solo cabe la derrota. Porque la salud, más que cualquier otra cosa, determina nuestra percepción del mundo. Nada importa cuando lo importante es seguir respirando. Por eso me sorprende que los filósofos dediquen tanto tiempo a reflexionar sobre el nuevo panóptico digital o los límites del saber y tan poco a preguntarse sobre la escasez de médicos en atención primaria en los ambulatorios o Centros de Atención Primaria. Prueben a conocer lo que cubre un seguro privado. La sanidad pública es nuestra, de los ciudadanos. Quizás sea porque disfrutan de buena salud.
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