Territorio AlVelAl

05 de marzo 2026 - 03:08

Cuando en Almería hablamos de agricultura, la mirada se clava casi por instinto en nuestros invernaderos solares. Es la seña de identidad más reconocida, pero existe una Almería diversa y profundamente transformadora que late con fuerza más allá de La Venta del Pobre.

El pasado viernes, acompañado por un grupo de alumnos de la UAL, tuve la oportunidad de recorrer las explotaciones agrarias y ganaderas de la comarca de Los Vélez. Lo que allí presenciamos es un auténtico ejemplo de reinvención territorial, donde la restauración del paisaje se ha convertido en la herramienta más poderosa para generar riqueza y fijar población en el mundo rural.

Sin duda, la asociación AlVelAl mucho ha tenido que ver en la regeneración ambiental, social y económica del altiplano estepario del sureste de España. Han conseguido demostrar, con datos y hechos, que economía y ecología no sólo pueden convivir, sino que deben ir de la mano si queremos un futuro viable. Al frente de este movimiento encontramos a figuras como Santiaga Sánchez, una mujer de raza que ha roto todos los techos de cristal de un sector tradicionalmente masculinizado. Su trabajo se extiende por el Alto Almanzora, Los Vélez, el Altiplano de Granada, Guadix y el Noroeste de Murcia, devolviendo el protagonismo a sus habitantes como custodios del territorio.

Es un dato técnico fascinante, y a menudo desconocido, que allí se encuentra la mayor producción de almendra ecológica de secano del mundo. Superar las 120.000 hectáreas de almendros de secano, con más del 80% certificadas como ecológicas o en conversión, es un hito de magnitud global que nos sitúa por delante de potencias como California o Australia. Estos agricultores han dado un paso audaz más allá de la agricultura ecológica (orgánica), abrazando un modelo regenerativo que mejora activamente la estructura del suelo, optimiza el ciclo del agua y potencia la biodiversidad. Además, con un sello propio de certificación.

Esta transformación se apoya en una simbiosis ejemplar con el P.N. Sierra María-Los Vélez. La plantación de especies autóctonas y la creación de corredores biológicos han generado un trasvase permanente de vida entre el espacio protegido y las zonas de cultivo. Al observar cómo estos paisajes recuperan su vitalidad y actividad, queda claro que la mejor tecnología punta a veces consiste en entender y amplificar los procesos de la propia naturaleza.

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