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Montero se ha autorretratado, si acaso fuera necesario, sacando pescuezo para salir en todas las fotos y reportajes posibles de la tragedia de Adamuz. Que los pasajeros del Alvia estuvieran una hora sin asistencia pese a las llamadas al 112, que dos pasajeros tuvieran que ir andando hasta donde la Guardia Civil y los efectivos de Emergencias –ignorantes de que había otro tren descarrilado y en circunstancias mucho más dramáticas– estaban atendiendo a los pasajeros del Iryo, retrata unos gravísimos fallos. Que se aplauda que la Junta y el Gobierno no se líen a muertazos, que las calles no se llenen de manifestantes llamando asesinos a quienes tienen responsabilidades en esta tragedia, que las administraciones cooperen o que un ministro responda tras una rueda de prensa a todas las preguntas, retrata a la clase política en general y a este Gobierno en particular (porque la Junta ha actuado ejemplarmente): cuando lo normal en una democracia parece una excepción es que tenemos un problema. Y muy serio.
Sobre la terrible hora que los pasajeros del Alvia estuvieron sin auxilio me remito al testimonio de un pasajero recogido por Antena 3: “Una vez que entre todos los que estábamos allí hicimos lo que pudimos sacando a todo el que pudimos, y después de decirnos el 112 que la ayuda estaba en camino, esperamos, esperamos..., y esperamos hasta que la paciencia se agota porque lo que está sucediendo ya no es que se siga atendiendo a la gente con los medios que tenemos. No teníamos nada, no había botiquines, no había linternas. Cómo ya estábamos todos diciendo por qué no vienen, decidí que iba a ir para allá y ver qué pasaba porque yo ese entorno no lo conozco. No sabíamos si había algún barranco, alguna laguna entre nosotros y las luces que veíamos al fondo. Luego cuando ya empiezo a ver todo el embolado empiezas a hacerte una idea y ya cuando estábamos más cerca, a unos 100 metros veo otro tren, pero pensé que estaba aparcado”. Testimonio coincidente con el de otro pasajero del Alvia entrevistado en La Sexta.
Las causas del accidente están por saberse, pero el deterioro del sistema ferroviario es un hecho constatado. Al que se suma una preocupación por la seguridad que, además del accidente, incluye la hora larga durante la que las víctimas estuvieron sin asistencia.
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