Lo que de verdad importa

A su lado aprendiste a poner las luces largas, a respetar en la cancha al rival, y a alejarte de los tristes

Empezar un jueves de diciembre a compartir con los lectores del Diario pensamientos y sentimientos sobre lo que, en tu opinión, de verdad importa, se te antoja casi como abrir tu alma, para que otros puedan conocerte y saber qué te preocupa, qué te ocupa, qué quieres, qué harías en cada momento de tu vida, o en este momento. En este abrirte al abismo de los demás, empiezas por explicar el nombre de la columna. Si has tenido la fortuna de conocer y querer a Javier Imbroda, y de que Javier te haya querido, sabrás que en cualquier momento de su vida, él decía que había que estar a lo que de verdad importaba. En vuestro tiempo compartido, lo que os importaba a Javier y a ti eran los niños, los jóvenes, su preparación para el futuro, darles la oportunidad de demostrar su valía.

A su lado aprendiste a poner las luces largas, a respetar en la cancha al rival, y a alejarte de los tristes. Y recuerdas cuando te decía que las victorias se disfrutan, que de las derrotas se aprende, que el talento sin esfuerzo sólo sirve para divertirse, que hay que abrir la mente, y que si no entiendes una mirada, no entiendes una larga explicación. Y al dejar en un rincón la tristeza, te das cuenta de que sigue estando en ti, que es otra manera de vivirlo.

En este reto al que te enfrentas, en esta primera ventana que abres de tu alma, quieres decir que lo que de verdad te importa en este final de año que se acerca, es estar junto a quienes quieres y te quieren, dejando de lado lo que nos separa, y poniendo el foco en lo que compartimos. Que vas a echar de menos a los que nos han dejado, y que estás esperando a quienes van a llegar en próximas fechas.

Y en este instante te das cuenta que tienes suerte de formar parte de una familia numerosa, con tu compañero de vida, tus padres, hermanos, hijos y sobrinos, tantos, que cuando os juntáis tenéis que añadir mesas y sillas de plástico al comedor clásico que te regalaron cuando te casaste. Y a tu alrededor se respira un ambiente de esperanza, que te encanta compartirlo con tus amigos, que están ahí siempre. Y en estos momentos, también te importan los que no son tan afortunados como tú, los que están muy solos, los que están sufriendo, a los que quieres hacer llegar un abrazo a través de estas líneas, por si les sirviera para reconfortarse. Y piensas que hay que decir más veces, más alto, que nos queremos, y que eso es lo que importa.

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