La tribuna

Ángel López Moya

Los 15 millones de balas

Los 15 millones de balas
Los 15 millones de balas

30 de abril 2025 - 03:11

Estos días se está hablando mucho de balas, referido a un contrato con Israel; los militares les llamamos municiones o cartuchos al conjunto de casquillo, dónde va la pólvora, y a la bala que es la parte que sale por la boca de fuego del arma; pero lo entendemos sin ningún problema. También a los blindados oruga dotados de una torre y un cañón, nosotros le llamamos carros de combate o simplemente carros y los civiles les suelen llamar tanques; tampoco hay problemas porque civiles y militares nos entendemos perfectamente. Lo que no entendemos nadie, es que el gobierno que representa a España haya incumplido un contrato de compra de munición a Israel, tras habernos engañado a todos los españoles, con que ese contrato había sido rescindido hace unos años. No puedo por menos de sentir vergüenza nacional ante la OTAN y ante todo el mundo por este gesto de cobardía, de desvergüenza y de falta de seriedad. Antes o después lo pagaremos.

Durante mi empleo de comandante (1984-1990) estuve destinado en Armamento y Material, cuya misión era experimentar e informar al Mando de la idoneidad o no del comportamiento de vehículos, armamento y municiones entre otras cosas. Una de estas empresas fue la israelita IMI Systems y en concreto probamos hasta la saciedad el “cañón hiperveloz de 90 mm”, sencillo de manejar y que a 1 km dejaba fuera de combate a un carro. Lo probamos en el Campo de Tiro de San Gregorio durante algunas semanas. Perfecta su eficacia; y así informamos al Mando. Los representantes del IMI (Industria Militar Israelita) eran personas muy serias y profesionales y recuerdo que nos decían, entre otras cosas, que no entendían cómo en España había problemas de agua habiendo cantidad de ríos que vertían su caudal al mar. Yo tampoco lo entendía, les decía, y sigo sin entenderlo.

Si la Guardia Civil tiene 7.000 pistolas, que solo pueden disparar con la munición que fabrica el IMI y tras haber firmado un contrato, eso sí, clandestino, para la compra de 15 millones de balas, por valor de 6.6 millones de euros, ahora no se puede rescindir alegremente sin atenerse a las consecuencias. Esto en la vida doméstica o en una empresa privada jamás ocurre, pero en un gobierno que va comprando votos por doquier y pagándolos con nuestro dinero, pues ¡Ancha es Castilla!

La soberanía de un país se sustenta en su Constitución y en sus FF. AA. como garante de que se cumpla. Pero a la izquierda arbitraria que nos gobierna, le interesa que sus FF. AA. no sean excesivamente potentes, sino más bien algo representativo, que apague incendios, encauce ríos y manejarlas a su antojo. No nos engañemos las FF. AA. están concebidas para garantizar nuestra independencia como país soberano y el orden constitucional; todo lo demás son flecos y nuestra misión principal es destruir al enemigo. Estamos viendo cada día cómo la Convención de Ginebra y los acuerdos internacionales aprobados en la ONU son papel mojado. No valen absolutamente para nada. Mantener un Ejército nunca fue barato, necesita un presupuesto importante para la compra de armamento y material de última generación, lo que supone una renovación continua. Para hacernos una idea del precio del armamento y material moderno, traigo como ejemplos los siguientes: un carro de combate Leopard 2A8 cuesta alrededor de 30 millones de euros. España tiene actualmente 327 unidades. Un caza F35A cuesta alrededor de 75 millones de euros. Una fragata de las que fabrica Navantia, dependiendo de los sistemas de detección, armamento etc. que se le instalen cuesta entre 430 y unos 800 millones de euros.

Apunto datos comparativos de lo que gastan otros países en Defensa: Israel 25.250 millones de € que supone el 14.59% de su PIB. Estados Unidos en 2021 gastó unos 705.000 millones de €. Por último, Marruecos que, con unos 38 millones de habitantes, dedica a Defensa 10.600 millones de €. Pues bien, el gobierno de España, o lo que sea, se avergüenza en decir que va a gastar 10.471 millones en Defensa. Sr. Sánchez, no asuma esa responsabilidad y presente los presupuestos en el Parlamento, que para eso está. ¿O no?

España ha demostrado que tiene capacidad técnica y humana para fabricar cualquier tipo de armamento y material de guerra, para dotar debidamente a nuestras fuerzas armadas y para vender a otros países. Eso crea miles de puestos de trabajo. Piénselo.

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