La tribuna

La revalorización estratégica de Groenlandia

La revalorización estratégica de Groenlandia
D.A.

Araíz de los exabruptos del presidente estadounidense sobre Groenlandia, se ha puesto de manifiesto la importancia de este territorio, que es la isla más grande del mundo, pero a la vez la de menor densidad de población. Por su situación en el Ártico, su posesión es fundamental para el control de esta área geográfica. En la actualidad, Groenlandia, que pertenece al Reino de Dinamarca, obtuvo en 2008 un estatuto de autonomía que establece una hoja de ruta para la independencia y transfiere al gobierno groenlandés todas las competencias, excepto asuntos exteriores, seguridad y política financiera. Pero no sólo por su situación geoestratégica, sino también por sus yacimientos de materias primas, la hacen muy atractiva para las grandes potencias. Para Estados Unidos (EEUU), Groenlandia forma parte de su “Home Land Security”; la Fuerza Aérea estadounidense tiene, desde 1941, su base militar más septentrional en Thule (a 1.524 km al sur del Polo Norte), hoy en día llamada Base Espacial Pituffik; entre otras instalaciones y fuerzas, alberga el sistema de alerta temprana de misiles balísticos intercontinentales que puedan lanzarse contra EEUU, lo que da idea de su importancia geoestratégica. A ello hay que añadir que su posesión favorecería la vigilancia y alerta del GIUK Gap (línea imaginaria entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido), por la que debe pasar cualquiera que transite desde el Ártico al Atlántico Norte, que tradicionalmente ha controlado Rusia y que constituye un punto estratégico de vital importancia para la OTAN.

Adicionalmente, el deshielo del Ártico no solo facilita la extracción de materias primas, también el movimiento por sus aguas. Y es en este aspecto por el que se ha revalorizado la situación geoestratégica de Groenlandia al verse afectada por una de las variantes de la Ruta de la Seda del siglo XXI, la Belt and Road Iniciative (BRI), que es un proyecto chino basado en “desarrollar sus propias infraestructuras logísticas en todo el mundo para, de esta manera, asegurar su comercio global, así como el aprovisionamiento de materias primas y energía”. Además del desarrollo de infraestructuras financiadas por fondos chinos y por el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (controlado también por los chinos), este proyecto tiene otras implicaciones como, por ejemplo, contemplar también la coordinación de políticas económicas, o la reducción de barreras al comercio y a las inversiones, creando áreas de libre comercio como las que ya está originando China con otros países tanto a nivel bilateral como multilateral.

La BRI pretende impulsar diversas rutas internacionales de transporte, una terrestre, que recobraría la original Ruta de la Seda y que discurre por toda Asia Central y parte del mundo árabe hasta Turquía y finalmente Europa, y una Ruta de la Seda marítima, con origen en el sur de China, cruza el estrecho de Malaca y llega a Europa por el canal de Suez. Pero en 2017 apareció una tercera ruta cuando el presidente ruso invitó a su homólogo chino a unir su Ruta de la Seda Marítima con la Ruta del Noreste que Rusia controla (corredor marítimo ártico a lo largo de la costa rusa que conecta el Atlántico con el Pacífico). China aceptó la invitación rusa y consecutivamente incorporó la que ya es conocida como la Ruta de la Seda Polar a su BRI, puesto que esta nueva ruta se presenta como una oportunidad para articular todos sus intereses económicos en la región. Por su parte, la intención rusa es ampliar los programas de cooperación económica e inversión china en la región del Ártico ruso, así como asegurar la demanda china de su mercado energético, ofreciendo como moneda de cambio la explotación conjunta de la ruta ártica que este país controla.

En octubre de 2025, un portacontenedores chino completó el primer viaje entre China y Europa por la Ruta de la Seda Polar, estando previsto operar regularmente esta ruta durante los meses de verano a partir de 2026. A su vez, Rusia mantiene sus aspiraciones de ser la primera potencia económica y militar en el Ártico, con la colaboración china. Con este panorama, con esta connivencia chino-rusa (dos regímenes dictatoriales), es evidente la importancia para la seguridad y defensa estadounidense tener el control sobre Groenlandia, que podría ser mediante la ocupación por la fuerza, cesión de soberanía acordada o aumento de su ya importante presencia.

Y en este asunto, ¿dónde está la Unión Europea (UE)? ¿Cuál es el interés de la UE en el Ártico?

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