Provincia

Batalla contra la tristeza

  • La Batalla de Flores llenó de color y alegría la capital al paso de 11 carrozas ante miles de vecinos. El desfile repartió 20.000 claveles, rojos y blancos a partes iguales, entre el jolgorio del gentio

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Vistosa, amable y simpática. Así resultó la la batalla ‘campal’, en sentido figurado, que la ciudadanía almeriense libró en la tarde de ayer, a mandíbula batiente, contra los tristes y aburridos, los “fatigas” de siempre. El éxito, asegurado de antemano, lo fue a base de claveles, un total de 20.000 unidades- y de sonrisas, las que se dibujaron en los rostros de miles de niños, los grandes protagonistas, al paso de las 11 carrozas que vistieron la capital de fiesta, alegría e ilusión a raudales.

Nunca una ‘batalla’ ha resultado más vitalista y divertida. Tan sólo faltó el veterano Rosendo, ya retirado, y su archiconocida canción “Pan de higo” para completar el cuadro de situación y enmarcar el alegato pacifista a favor de la alegría y las ganas de divertirse. La Batalla de Flores, el acto más multitudinario de la Feria almeriense, cumplió con este reto con un desfile cargado de colorido y positividad. Como novedad, el recorrido arrancó en un espacio reconocible como es La Gloria, para continuar por la calle Granada, Obispo Orberá, Gregorio Marañón, Altamira, Doctor Carracido y subida de nuevo a la Avenida Federico García Lorca, antes de finalizar en el Anfiteatro de la Rambla. El momento mágico se vivió en la Puerta de Purchena, el kilómetro cero de una ciudad.

Las ferias y fiestas responden a una serie de rituales, pequeñas liturgías que, la repetición y la aprobación popular, convierten en tradiciones con el paso del tiempo y dan lugar a días especiales, para el recuerdo, que se esperan con cierta ansiedad y se disfrutan minuto a minuto. La de ayer corresponde a este tipo de jornadas, por su significación y beneficiarios como son los niños. Los más pequeños son los destinatarios y grandes protagonistas en estos acontecimientos.

Almería capital suma 32.817 vecinos menores entre 0 y 15 años, según el padrón municipal de 2018. Ayer, por supuesto, no estaban todos. Pero dio la impresión de que faltaban tan solo unos pocos. Y es que, de la mano de sus padres o abuelos, los más pequeños de la casa tuvieron una representación masiva.

Y se lo pasaron en grande. Se divirtieron e hicieron las delicias desde la atalaya de sus carrozas desde el principio hasta el final del desfile. La comitiva inició su marcha a los sones de la Banda Sinfónica Municipal de Almería y continuó con la imponente presencia de una decena de gigantes y media docena de cabezudos.

Estos personajes son una de las señas de identidad de esta Batalla de Flores. La otra pasa por las flores y concretamente, por los claveles. Un total de 20.000 unidades, repartidas a partes iguales entre los rojos y blancos, colores representados en el escudo municipal, se repartieron durante el recorrido callejero de esta batalla, en una lluvia de color y olor que se repite en cada edición como uno detalles de esta manifestación popular que se celebra en otras muchas capitales del territorio nacional.

La carroza rotulada bajo el nombre de ‘Gigantes’ y con el número 11 fue la que rompió la formación que presentaron otras tantas asociaciones vecinales de la capital y de distintas barriadas . La parábola recogida en la Biblia de que “los últimos serán los primeros” se cumplió en su caso, como curiosidad. Le siguió una segunda sobre ‘Spiderman’. Las siguientes aludieron a temas como el cine , motivos infantiles y personajes de animación. La Federación de Peñas de la UD.Almería, con niñas/os vestidos con los colores rojiblancos, cerró el desfile.

Más atrás, aparecieron los cuatro grupos que participan en el XXVI Festival Internacional de Folclore, procedentes de Bulgaria, Portugalete, República de Buriatia, y el grupo de folclore municipal Virgen del Mar con el ‘Fandanguillo de Almería’.

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