el reportaje

Carta abierta a la Torre de la Ballabona

  • Ruina. El Defensor del Pueblo Andaluz acordó incoar queja de oficio ante el Ayuntamiento de Huércal-Overa y la Delegación Territorial de Cultura en relación con el pésimo estado del Castillo

Carta abierta a la Torre de la Ballabona Carta abierta a la Torre de la Ballabona

Carta abierta a la Torre de la Ballabona

¡Pobre barquilla mía,

entre peñascos rota,

sin velas desvelada,

y entre las olas sola!

Entrañable Torre: No hay vez que saliendo de Overa, o al pasar de regreso a ella por el Puerto de la Ballabona, que la vista de tu recortada silueta, coronando mayestáticamente la cumbre más elevada de la sierra, no me evoque este viejo poema de Lope de Vega que nada tiene que ver contigo. ¿O sí?

Qué lejos queda hoy en el tiempo el siglo XV, cuando con ocasión de la última de las guerras civiles del Reino Nazarí te edificaron los moros. A decir de un vecino de Cuevas llamado Alonso Moçaquid, testigo en 1533 en el juicio que enfrentaba a Vera y Lorca por la posesión de Huércal y Overa, fue el jeque Zeye, alcayde a la sazón de esa ciudad granadina, quien ordenó tu construcción. Él mismo aseguró que siendo apenas un adolescente participó en su fábrica, trabajando como peón en ella por mandato de la ciudad, al igual que otros vecinos comarcanos. Poco tiempo después pasaste a manos cristianas, tras entregarse a los Reyes Católicos todos los lugares de la taha veratense, lo que no evitó que te convirtieras en parte imborrable del paisaje.

La Corporación se comprometió a su vallado pero no a su rehabilitación

Cuántas ahumadas y almenaras desde tu cubierta no observarían día y noche los antiguos pobladores, ofreciéndoles la oportunidad de defenderse del peligro. Avisos de moros en guerra, de mudéjares expectantes tras ella, de moriscos sublevados, de cristianos repobladores frente a los asaltos de piratas y monfíes, que tantos saqueos y cautiverios se cobraron de ellos.

Viéndote hoy tan derruida, herida de muerte por tu estado de abandono, me pregunto de qué sirvió que tiempo atrás te declarasen Bien de Interés Cultural. ¿Acaso consiguió esa fingida protección frenar siquiera tu incesante ruina? Después de haber pasado de ello un cuarto de siglo, los mampuestos que otrora formaron tu cuerpo, desmoronados, se siguen amontonando a tus pies. Los butrones que abrieron en ti los cazadores de tesoros te siguen restando seguridad, amenazando gravemente la verticalidad de tu alzado. Ante la impasibilidad de cuantos te miran, adivinando indolentes en su contemplación los estertores de una agonía, a la que de no poner pronto remedio estás abocada.

¡Pobre torrecilla mía! Lo que más me duele de tu estado es pensar que no serán los años los que provoquen tu desaparición, sino el desinterés de los que por razón de su cargo están expresamente obligados a conservarte. La despreocupación de los que recibimos tu legado, al ver cómo nos desentendemos de tu preservación, en menosprecio de las generaciones futuras. O la apatía de los indiferentes, a quienes no les importa conservar el germen que ha dado lugar a lo que hoy somos, condenando al olvido a cuantos lo hicieron posible, despreciando desagradecidos todos sus sacrificios y esfuerzos.

P.D.: No me cabe duda de que acabarás arruinada, ¡pobre torrecilla mía! No pasará mucho tiempo en que tu silueta solo sea un recuerdo en la memoria de los viejos que hoy son niños. Por eso, y por el dolor que tan solo pensarlo me produce, impotente, te pido perdón por la parte de culpa que me corresponde.

El 23 de Abril de 2015 el Defensor del Pueblo Andaluz, D. Jesús Maeztu Gregorio de Tejada, acordó incoar queja de oficio (15/1653) ante el Ayuntamiento de Huércal-Overa y la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Almería en relación con el pésimo estado del Castillo de Overa.

La Corporación respondió comprometiéndose a su vallado, renunciando a rehabilitarlo por ser propiedad privada; y la Delegación contestó que en mayo de 2013, tras una inspección técnica, informó al ayuntamiento del mal estado la torre (ésta fue construida al mismo tiempo y por las mismas razones que la de la Ballabona), "especialmente en las zonas bajas del muro y tercio de altura, con posibilidad de derrumbe de algún paño del mismo, sobre todo en las esquinas o el desprendimiento de mampuestos de la parte alta", ofreciéndole asesoramiento para vallar y redactar un proyecto de consolidación, en el que posteriormente incluyeron también la Torre de la Ballabona.

Al no cumplir lo establecido, el Defensor instó al Ayuntamiento a identificar a los propietarios para exigirles su cuidado y mantenimiento, o bien que lo hiciera él subsidiariamente, evaluando como último caso su expropiación. Y sin solución alguna entretanto llegó 2016, y tras informar la Delegación Territorial de que mantenía contactos con el Ayuntamiento para dar con los dueños y elaborar proyectos de intervención, el día 17 de octubre, amenazando con estar atento al desarrollo de lo expuesto, cerró sin más el expediente.

Y atento ha estado hasta hoy, esperando en vano, sin pronunciarse ni reabrir el caso. Lo que difícilmente hará ya, por haber cesado en el cargo el pasado mes de junio tras expirar el plazo de su mandato.

¡Vaya usted con Dios Sr Maeztu! ¡Hasta nunca!

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