Albox recupera el legado artístico de Bartolomé Marín para celebrar su centenario
Este jueves se inaugura una exposición con sus caricaturas que podrá visitarse hasta el 15 de marzo
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El municipio de Albox celebra a uno de sus hijos más ilustres cuando se ha cumplido el primer centenario de su nacimiento. Bartolomé Marín Fernández (1925-2010) fue un canónigo albojense con una intensa vida pastoral, docente, literaria y artística que dejó una huella imborrable entre los vecinos del municipio.
Ahora, cien años después de su nacimiento, su vida y obra serán celebradas con una serie de actos conmemorativos que tendrán lugar durante las próximas semanas. Este mismo jueves 19 de febrero tendrá lugar una misa en la Iglesia de la Concepción a las 19:00 horas en la que tendrá lugar la bendición del cenotafio del canónigo, creado en su momento por el reputado artista almeriense Andrés García Ibáñez, en el que puede verse su característico perfil, y que fue costeado gracias a la generosidad de sus paisanos.
Tras la misa tendrá lugar la inauguración de la exposición "Caricaturas", que recoge el legado artístico de Marín preservado por la Fundación de Arte Ibáñez-Cosentino. La muestra recoge buena parte de la extensa colección de caricaturas que el artista creó a lo largo de su vida. El acto tendrá lugar a las 20:00 horas en la sala de exposiciones Andrés García Ibáñez de Albox y será posible visitarla hasta el 15 de marzo.
El libro “Bartolomé Marín Fernández. Centenario de un sacerdote e intelectual almeriense” se presentará en el mes de marzo en el Santuario del Saliente, donde Marín fue rector hace ya medio siglo, y donde también se dedicará un espacio a su memoria. La publicación, editada por la Fundación de Arte Ibáñez – Cosentino, recoge algunas de las múltiples facetas que desarrolló don Bartolomé y cuenta con varios colaboradores.
Una vida a caballo entre la Iglesia y el arte
Bartolomé Marín Fernández nació en Albox el 20 de noviembre de 1925, ingresó en el seminario de San Indalecio y tras ser ordenado desarrolló una intensa actividad al servicio de la diócesis. Su primer destino fueron (1950) tres pequeñas parroquias filabresas agrupadas: Alcudia de Monteagud, Chercos y Benitagla; y en 1986 las de Benizalón y Benitorafe. En 1994 lo nombraron canónigo capitular de la seo almeriense y canónigo emérito en 2003.
En su currículo eclesiástico se contempla la fundación de la Hermandad Católica y Ferroviaria y de la Escuela Catequista San Pío X, la dirección de Cáritas Diocesana (1991-1999) y consiliario responsable de Acción Católica (2000). Co-responsable del patrimonio cultural de la Iglesia, con un inoportuno “lunar” en su compartida gestión: el mediático incidente con el Cristo de los Molinos a cuenta del tamaño y configuración del paño de pudor de la talla cristífera. En una barriada precisamente donde dio sobradas pruebas de solidaridad con los vecinos necesitados al abrir, con voluntarias seglares y la madre Francisca, de la Compañía de María, un comedor social. Bartolomé Marín intervino, además, en reformas ornamentales de distintas iglesias y en 1975 fue nominado académico de la Real de Ciencias, Letras y Bellas Artes de Córdoba.
Cursó Filosofía y Letras, obteniendo el doctorado en 1969 en Granada y ejerciendo seguidamente la docencia en la Escuela de Formación Profesional, Colegio Diocesano, Escuela Universitaria de Magisterio y del Profesorado de EGB y Seminario de San Indalecio. Tenía publicados una docena de títulos de catequesis infantil e investigación; premiado en la Semana Naval de Alborán y miembro del jurado en los anuales premios Bayyana. Su pintura y ajustadas caricaturas (editadas en formato libro), la citada dirección de la Tertulia Indaliana (incluida la crónica e ilustración en prensa), tras la muerte de Jesús de Perceval, y su fervor por el Santuario del Saliente, al que donó su valiosa biblioteca y pinacoteca personal, lo hacen acreedor de una completa monografía.
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