Los pueblos suman otro rival a la despoblación: la calima

El polvo subsahariano ha acabado con el blanco impoluto de muchos municipios que se ven obligados a dar ayudas a los vecinos para blanquear o permitir que baldeen sin restricciones

Casas en Fiñana afectados por la calima que ha azotado a la provincia estos últimos meses. / Javier Alonso

El pasado mes de marzo una gran nube de polvo sahariano atravesaba la Península y envolvía calles y edificios de una tonalidad roja y anaranjada. Era el primer episodios de muchos de la conocida como calima que se han ido repitiendo a lo largo de estos meses y que trae de cabeza a los ayuntamientos, sobre todo los de los pueblos del interior, porque literalmente rompe su pulcra y blanca estética y afea su fisionomía marcada por el blanco, una de sus señas de identidad y todo un baluarte para atraer a los turistas.

Esta lluvia de barro africano, que sigue reproduciéndose de manera constante desde ese fatídico mes de marzo, ha llegado para quedarse en fachadas, muros y aceras pese a los intentos de los ayuntamientos y los propios vecinos de acabar con esta mancha a través de baldeos sistemáticos e incluso del uso de pintura.

Así lo atestigua el alcalde de la localidad de Abla, Antonio Fernández, que afirma que “estamos bastante afectados. El pueblo está, literalmente, marrón. Y el problema es que no para de caer calima todas las semanas por lo que por mucho que hagamos se repite la situación”.

Más de 120 vecinos han solicitado en Abrucena ayudas para pintar sus fachadas

Fernández apunta que la primera medida que se tomó desde el Ayuntamiento fue “decirle a los vecinos que usasen el agua potable para limpiar sus fachadas. Y nosotros, a nivel municipal, pues hemos llevado a cabo varias rondas de pintado de muros y fachadas de ediciones de titularidad del Consistorio pero aún así la situación sigue siendo crítica”.

Abla, uno de los municipios más grandes dentro de la comarca del Río Nacimiento, cuenta con unas 2.000 viviendas en su casco urbano “y más de la mitad están manchadas por la calima”, lamenta el regidor.

Una situación que viene también influenciada por los problemas de despoblación que sufre la localidad y que provoca que muchas de las casas que siguen manchadas de esos todos rojizos y anaranjados están cerradas a cal y canto porque nadie vive en ellas. “Así es muy difícil devolver el color blanco a nuestro pueblo porque no podemos pintar viviendas privadas. Y da pena verlas tan sucias. Somos unos 1.200 vecinos censados y muchas casas están cerradas y no se van a poder limpiar”, señala el primer edil.

Fachada del Ayuntamiento de Abrucena durante los trabajos de blanqueamiento.

En su mano está poner en marcha la ordenanza de concesión de ayudas para el blanqueo y mejor de fachadas que el propio Ayuntamiento de Abla aprobó hace algunos años en consonancia con otros municipios de la zona como Fiñana y Abrucena para promover entre los vecinos el adecentamiento de sus fachadas.

Concretamente este último, el de Abrucena, ya lleva varios meses aplicando la citada ordenanza y con muy buenos resultados. Según explica su regidor, Ismael Gil, a Diario de Almería, actualmente “ya hemos tramitado las subvenciones a más de 120 vecinos y hemos ampliado el plazo hasta el próximo 31 de agosto. La ejecución está fijada para el 31 de diciembre”.

Según el regidor, cada propietario obtendrá un apoyo de dos euros y medio por metro cuadrado de fachada blanqueada si ya era blanca y de tres si pasa de otro color a blanco. Desde el Ayuntamiento se cuenta con un presupuesto inicial de 2.000 euros “pero que ya se ha quedado corto y que vamos a ampliar debido a la demanda de los vecinos que nos siguen pidiendo ayuda para blanquear sus casas”.

Antonio Fernández, alcalde de Abla

"Hemos animado a los vecinos a que baldeen sus fachadas con agua"

Gil afirma que la calima “se ha notado mucho en el pueblo tanto en edificios públicos y privados. Nosotros hemos tenido que limpiar calles, fachadas municipales, pintado un gran número de de edificios e incluso hemos colaborado con la hermandad de San José para pintar por completo la ermita de San José, que estaba literalmente llena de barro”.

En el caso del municipio de Abrucena, no hay tantas casas afectadas como en Abla. “Las realmente afectadas son unas 300 en las que la calima se ha cebado mucho”, afirma pero sí coincide con el alcalde de Abla que “nuestro problema también radica en que tenemos muchas casas vacías. Por eso ahora nos estamos centrando en las que están habitadas. Las otras son un problema a largo plazo y tendremos que buscar alternativas. Estamos estudiando qué hacer pero de momento no tenemos la varita mágica con una solución”, añade.

Trabajos de baldeo en el tanatorio de Abrucena para acabar con la calima.

Pero el primer pueblo que se puso las pilas para atajar cuanto antes esta polémica fue la localidad de Enix. En mayo, con las oleadas de calima aún bastante persistentes, el Ayuntamiento puso en marcha una campaña para embellecer el municipio bajo el lema “Luce tu fachada”, que se enmarca dentro del III Plan de Pintura. El Ayuntamiento facilitó la pintura a los vecinos que estuviesen dispuestos a ponerse manos a la obra para que el pueblo “luzca más reluciente que nunca”, como rezaba el cartel informativo de esta campaña.

El alcalde de Enix, Álvaro Izquierdo, recuerda que cada dos años el ayuntamiento regala a los vecinos que lo solicitan pintura blanca para las fachadas de las viviendas. “Enix es un pueblo blanco alpujarreño e intentamos mantener y fomentar esa tipología y que esté siempre bonito”, añade. Desde el ayuntamiento incluso animan a los vecinos que hace muchos años que cambiaron las fachadas de sus casas a que vuelvan al estilo original enixero, para que vuelvan a blanquear, “y han sido muchos los que lo han hecho ya”, explica Izquierdo.

Álvaro Izquierdo, alcalde de Enix

"Este año era más necesario que nunca regalar pintura a los vecinos para blanquear"

Según el alcalde, “este año, más que ninguno, era necesario poner en marcha este Plan de embellecimiento”. “Tras la calima de estos meses, las viviendas quedaron muy deterioradas y perdieron su blanco original y entendíamos que debíamos arrimar el hombro regalando pintura para solucionar esta problemática que a muchos nos ha cogido por imprevisto ya que nadie esperaba estas rachas de calima tan fuertes y persistentes”.

Por esta razón, el Ayuntamiento puso a disposición de los vecinos más de 13.000 kilos, una cantidad más que razonable para recuperar el color blanco de Enix. Y es que gracias a esta iniciativa municipal, hace dos años, casi todos los vecinos pudieron blanquear sus fachadas. “Todos los que quisieron pintura, la tuvieron”, señala Álvaro Izquierdo.

Y este año ha vuelto a ser todo un éxito agotando las existencias y ejemplificando a la perfección que medidas tan directas y a la vez tan concienciadoras terminan calando. La calima, otro enemigo de los pueblos blancos de Almería (no se puede olvidar nunca a la sangrante despoblación), tiene los días contados.

Ordenanzas para mantener blancas las viviendas

Son muchos los ayuntamientos de la provincia de Almería que cuentan con ordenanzas reguladoras de concesión de ayudas para el blanqueo y mejora de fachadas en todo el núcleo urbano como Abla, Abrucena, Fiñana o Serón. Las obras subvencionables consisten en la pintura de fachada exteriores, rejas, barandillas, etc., incluyendo las reparaciones necesarias. La subvención es exclusivamente para el pintado en blanco (ya sea pintura, cal o mortero), y los zócalos en gris, siendo el negro el color de las cerrajerías, una máxima en la mayoría de localidades para potenciar el blanco y el contraste del negro. Las normas aprobadas obligan a los propietarios de viviendas, sobre todo en los cascos antiguos, a mantenerlas en buen estado de conservación, pudiendo el consistorio actuar subsidiariamente con cargo al propietario si estas normas no se cumplieran.

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