La comarca del Poniente se encuentra al límite: El Ejido y Adra exigen la declaración de zona de catástrofe

Ambos municipios solicitan al Gobierno central medidas urgentes tras los devastadores temporales de 2026 que han golpeado al litoral y al sector agrícola

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Mediciones en la playa de Balerma en El Ejido.
Mediciones en la playa de Balerma en El Ejido. / D.A.

Los ayuntamientos de El Ejido y Adra han solicitado formalmente al Gobierno central la declaración de Zona Gravemente Afectada por una Emergencia de Protección Civil. Esta petición conjunta busca responder a los cuantiosos daños materiales y económicos provocados por los fuertes temporales registrados durante los primeros meses de 2026. Con esta medida, ambos consistorios pretenden activar ayudas extraordinarias y compensaciones para los sectores productivos más castigados por el clima.

En El Ejido, el alcalde Francisco Góngora ha puesto el foco en la situación crítica de la playa de Balerma, donde el intenso oleaje ha devorado el perfil de costa. La declaración permitiría activar la recuperación del litoral mediante un procedimiento de urgencia, algo vital para proteger las infraestructuras municipales y las viviendas que ahora sufren el impacto directo del mar. Según el regidor, es urgente frenar el riesgo evidente que esta situación supone para la población y la economía local.

Los informes técnicos de El Ejido advierten de un proceso de regresión grave, con retrocesos de la línea de costa que superan los 25 metros en varios tramos durante el último lustro. El mar ha golpeado con tal fuerza que el paseo marítimo presenta grietas y armaduras oxidadas, actuando como una defensa improvisada. Por ello, se han solicitado estudios específicos al Ministerio de Transición Ecológica para evaluar la estabilidad estructural de este muro y evitar posibles socavaciones.

El campo de Adra y la pesca, golpeados por la tormenta

Por su parte, el Pleno de Adra ha respaldado por unanimidad instar al Ejecutivo central a adoptar esta misma declaración para su municipio. La solicitud se fundamenta en el impacto que las lluvias y vientos han tenido sobre las explotaciones agrícolas e infraestructuras rurales, superando la capacidad de respuesta de la administración local. El sector agrícola ha sido el más perjudicado, sufriendo pérdidas de cosechas masivas en los cultivos bajo plástico de la zona.

En el municipio abderitano, los daños estructurales en cubiertas de invernaderos y la red de caminos rurales han paralizado la actividad productiva en numerosas fincas. Además, como municipio marítimo, Adra ha reportado daños significativos en su sector pesquero, con afecciones en embarcaciones, artes de pesca e instalaciones portuarias. Esta situación ha provocado la interrupción temporal de la actividad profesional del mar, agravando las pérdidas económicas en el municipio.

El acuerdo plenario de Adra reclama, además de la reparación de infraestructuras, beneficios fiscales y medidas laborales para los autónomos del mar y el campo. Entre las peticiones destacan una moratoria en las cuotas de la Seguridad Social y ayudas directas para la reparación de viviendas y propiedades privadas. La meta es paliar un escenario donde la agricultura intensiva y la pesca han quedado en una situación de vulnerabilidad extrema tras los episodios climáticos.

Incertidumbre estructural y la urgencia de los espigones

La preocupación en el Poniente se agrava por la falta de actuaciones estructurales eficaces por parte del Servicio de Costas en los últimos años. El Ayuntamiento de El Ejido recuerda que ha enviado hasta 86 escritos oficiales solicitando soluciones definitivas, como la construcción de ocho espigones anunciada en 2025. Hasta la fecha, el consistorio no ha recibido el estudio de alternativas ni la planificación temporal necesaria para garantizar la viabilidad técnica del proyecto.

La pérdida de playa seca no solo afecta al turismo, sino que reduce la capacidad de amortiguamiento natural frente a futuros temporales, generando consecuencias socioeconómicas relevantes. Los alcaldes coinciden en que las intervenciones puntuales de aportes de arena son insuficientes si no se acompañan de medidas de estabilidad, como soluciones blandas o barreras de geotextil. La urgencia es máxima para evitar que el patrimonio costero y agrícola desaparezca bajo el avance imparable del mar.

Finalmente, ambos ayuntamientos insisten en la necesidad de una reunión con la Secretaría de Estado de Medio Ambiente para coordinar una respuesta integral. La recuperación de la identidad litoral y la protección de los motores económicos de Almería dependen ahora de la agilidad del Gobierno central para publicar los proyectos y liberar los fondos de emergencia solicitados. Sin una acción contundente, la seguridad de la población y la estabilidad de las actividades económicas seguirán pendiendo de un hilo.

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