MONUMENTO NATURAL

La geoda de Pulpí recibe a los primeros turistas de su historia

  • Este lunes han comenzado las visitas oficiales a la geoda de Pilar de Jaravía recibiendo a unas 200 personas

  • Las autoridades hablan de un "día histórico" para la provincia 

Interior de la geoda gigante de Pulpí. Interior de la geoda gigante de Pulpí.

Interior de la geoda gigante de Pulpí. / Rafael González

El 5 de agosto de 2019 ya es un día grabado con letras de oro en la historia de Pulpí. Pasadas las nueve y media de la mañana llegaba hasta la entrada de la Mina Rica el grupo de afortunados que ha pasado a la historia por ser los primeros turistas en visitar la geoda gigante —la pasada semana ya la conocieron casi mil pulpileños—.

Junto a la puerta de acceso a la mina, el alcalde de Pulpí, Juan Pedro García, el presidente de la Diputación Provincial, Javier A. García, y la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía, Maribel Sánchez, daban la bienvenida a los impacientes visitantes. Un grupo de quince personas llegadas desde Madrid, Jaén, Granada, Cádiz, Almería, Vélez Rubio, Chirivel y Águilas. "Fuimos los segundos en sacar las entradas por la web", contaba una pareja al regidor pulpileño.

El alcalde de Pulpí junto a los primeros visitantes. El alcalde de Pulpí junto a los primeros visitantes.

El alcalde de Pulpí junto a los primeros visitantes. / Rafael González

Todos estos días han sido especialmente intensos para el alcalde, pues al fin ve cumplido su sueño y el de tantos pulpileños que vieron el enorme potencial de la geoda gigante desde su descubrimiento a finales de 1999. “Es un día histórico, no solo para nuestro municipio, sino para toda la provincia”, destacaba el alcalde. Aunque, admite, “este es solo el primer paso de un camino muy largo; hay que sentirnos orgullosos de lo que hemos conseguido y lo que vamos a lograr”. Y es que la intención es rehabilitar los edificios mineros del entorno y hacer visitables más galerías de la mina.

Por su parte, el presidente de la Diputación Provincial, Javier A. García, se mostraba “orgulloso” de impulsar desde la Diputación una actuación “histórica para la provincia de Almería”. En este sentido, ha destacado que “este recurso natural se enmarca dentro de la excelencia que hace de nuestra provincia un destino singular y único”. Ha recordado que la Geoda Gigante de Pulpí “es la segunda más grande del mundo, la mayor visitable y la que cuenta con los cristales más transparentes de todo el planeta”.

Con la apertura ayer al público en general de la geoda “se ha conseguido poner en el mapa de la geología a nuestra provincia, lo que ahonda en nuestro empeño de incrementar el segmento del turismo científico y que, además, nos posiciona como un destino geoturístico preferente”, asegura Javier A. García.

La delegada de Gobierno, Maribel Sánchez, aseguró que “la Junta va a estar a disposición de Pulpí para ayudar a hacer más grande e importante el entono de esta joya” y aseguró que pronto estará dentro de la geoda el presidente Juanma Moreno.

Una mina llena de joyas

Tras realizar la foto para la historia, se abrió la puerta de la Mina Rica y, acompañados por dos guías, el primer grupo comenzó su visita. Hay que señalar que actualmente son 16 los guías que hay trabajando en la geoda.

La visita es cómoda, con una galería amplia que permite incluso que dos grupos se crucen, con una altura mínima de 1,8 metros (aunque alcanza más de 40 en algunos puntos) y unos 2 metros de ancho. Durante una hora y media, recorren unos 500 metros de ida y otros tantos de vuelta, y conocen los rincones más interesantes de una mina impresionante que habla por sí sola del pasado minero en el que extraían hierro, plomo y plata de sus entrañas. Hay señales de barrenos por aquí, un pozo por allá, unas botas y algunos restos de ropas de la época tirados por el suelo (dejó de explotarse en los años 60), e incluso unos cigarrillos Celtas liados que algún minero fumaba en medio de la faena.

Pero el momento más esperado por todos, sin lugar a dudas, ocurre al final del trayecto. Tras bajar más de un centenar de escalones para salvar los casi 60 metros de desnivel, se llega hasta la mismísima boca de la geoda gigante. A través de una estrecha oquedad, y de uno en uno, los visitantes introducen la cabeza y medio cuerpo en esta “cueva” con forma de balón de rugby y entonces... Se enciende una luz y ante sus ojos contemplan una de las mayores maravillas creadas por la naturaleza. Gigantescos cristales de yeso tan transparentes que se puede ver a través de ellos. Una maravilla que, hoy por hoy, solo se puede ver en un lugar del mundo: Pulpí.

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