Huércal-Overa hace historia: el Cura Valera ya es beato

El cura Salvador Valera, primer beato del pontificado de León XIV

Así se ha vivido la beatificación del Cura Valera: las imágenes del acto en Huércal-Overa

Momento de la ceremonia.
Momento de la ceremonia. / Javier Alonso

Huércal Overa llevaba 137 años esperando este momento. ‘Su’ popular cura Valera murió en olor de santidad el 15 de marzo de 1889 y su cuerpo recibió cristiana sepultura bajo el presbiterio de la iglesia parroquial de la Asunción. Cuando en 1954 la Diócesis de Cartagena, a la que estaba adscrita Huércal Overa, inició los primeros pasos del proceso de beatificación, gran cantidad de personas presentaron declaraciones constratables sobre sus virtudes cristianas y sobre los frutos espirituales asociados a su memoria. Todos coiniciden en reconocer en él a un sacerdote íntegramente configurado con Cristo. La vida del ya beato Salvador Valera se distinguió por su cercanía pastoral, su humanidad, su santidad y su fidelidad plena a la Iglesia. Acompañó a su pueblo compartiendo sus alegrías y sufrimientos, atendiendo a las necesidades espirituales y materiales de los más pobres. Su camino de santificaicón estuvo sostenido por la oración, la profunda humildad, la obediencia eclesial y la dedicación pastoral.

De ahí que este sábado 7 de febrero de 2026 se llevase a cabo en su localidad natal la ceremonia de su beatificación. La Eucaristía fue oficiada por el Excmo. Marcelo Semeraro, Cardenal Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. Conceleraron los obispos de Almería, Antonio Gómez Cantero, Cartagena, José Manuel Lorca, y Getafe, Ginés García Beltrán; quienes unos días antes escribieron una Carta conjunta a los feligreses. Este era el comienzo: “Querida comunidad diocesana. Hemos sido bendecidos y estamos alegres, exultantes de gozo, por la beatificación del venerable Salvador Valera Parra, el cura Valera, en Huércal Overa tras la aprobación del milagro realizado por Dios a través de su intercesión (el primero aprobado por León XIV) cuando se cumple este año el 210º aniversario de su nacimiento”.

Una vez depositada la urna con los restos del cura Valera en el centro del Altar, y colocados en sus correspondients lugares oficiante, obispos, los 120 sacerdotes y los seminaristas, con las tres mil sillas ocupadas en el Espacio de Usos Múltiples huercalenses dio comienzo el ritual litúrgico para la beatificación del hasta entonces Venerable. Constó de siete pasos: petición formal del Obispo y la postuladora, proclamación del elogio hagiográfico, fórmula solemne de la beatificación, descubrimiento de la imagen, procesión y colocación de las reliquias, oración colecta propia y celebración eucarística. Los frutos para la Iglesia de Almería y Cartagena son: renueva la fe, fortalece la esperanza, promueve la caridad pastoral y afirma la comunión eclesial.

Igualmente se dio lectura a la Carta Apostólica que finaliza así: “Concedemos que el Veneerable Siervo de Dios Salvador Valera Parra, pastor entregado en humildad y caridad, de ahora en adlante sea llamado Beato y que sea celebrada su fieta cada año en los lugares y según las normas establecidas por el derecho, el día 27 de febrero. Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 7 de febrero del año del Señor 2026. Papa León XIV”.

Tras ello, la Orquesta y Coro de la Catedral de Córdoba entonó el Himno del beato Salvador Valera tras la que tuvo lugar la Solemne Eucaristía. Finalizó el acto con unas palabras del obispo de Almería a todos los asistentes y una rueda de prensa de la que destacamos unas palabras de Mons. Ginés García Beltrán: “El balcón principal del Cielo estará hoy lleno de huercalenses deseosos de contemplar la beatificación de ‘su’ cura Valera”. Y es que permanecer en el recuerdo de una gran pueblo casi doscientos años es algo difícil de entender.

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