Fiesta de interés turístico en Almería: la lluvia de pan al grito de San Sebastián en Lubrín
Levante
La localidad ha acogido este martes su tradicional Fiesta del Pan en la que se han lanzado más de 22.000 roscos durante la procesión del patrón
Domingo Ramos: "Todo Lubrín está volcado con San Sebastián, queremos que salga y estaremos preparados"
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El pan volvió a surcar este martes el cielo de Lubrín. Y lo hizo, como manda la tradición, al paso de San Sebastián, patrón del municipio, en una jornada en la que la devoción, el bullicio y la fiesta se dieron la mano en una de las celebraciones más singulares del calendario almeriense: la Fiesta del Pan, declarada de Interés Turístico de Andalucía.
Desde primera hora, el municipio del Levante almeriense se preparó para una cita marcada en rojo cada 20 de enero. La pólvora anunció a las once y media de la mañana el inicio de la jornada con la tradicional ráfaga de cohetes, seguida de la Santa Misa. Poco después, ya con el sol del mediodía, San Sebastián echó a andar por las principales calles del pueblo y comenzó el ritual más esperado: el lanzamiento de los roscos de pan desde balcones y ventanas engalanados con banderas de Andalucía y de España.
“¡San Sebastián! ¡San Sebastián! ¡San Sebastián! Oé, oé, oé, oé, oé”. Los cánticos no cesaron en ningún momento. Las peñas, los jóvenes y los vecinos más veteranos jalearon sin descanso al Santo Patrón mientras los roscos volaban en todas direcciones. Abajo, los rosqueros levantaban brazos y manos, saltaban, se empujaban y competían por atrapar el mayor número posible de piezas de pan, que luego iban ensartando en largas cuerdas hasta que se agotaban los roscos… o la soga ya no daba para más.
Más de 22.000 roscos fueron lanzados en esta edición, fruto de una tradición ancestral que implica a familias enteras. Desde cualquier rincón del municipio llegaron vecinos cargados con sacos repletos de pan, cumpliendo promesas hechas durante el año o, simplemente, manteniendo viva una costumbre transmitida de generación en generación. La competencia entre familias por participar es intensa y no faltan los “guardianes” de la fiesta, atentos a que todo se desarrolle como manda la tradición.
La procesión se convirtió, una vez más, en un auténtico ‘ring’. Una batalla campal en la que, durante unas horas, no hay amigos cuando se trata de hacerse con el mayor número de roscos. “Es una celebración en la que participan muchas personas: están los portadores de San Sebastián, los que se encargan de generar el bullicio con los cánticos y también quienes lanzan los roscos desde los balcones”, explicaba a Diario de Almería el alcalde de Lubrín, Domingo Ramos.
Los portadores del Santo no escatimaron esfuerzos para mantener los ánimos arriba y la adrenalina a flor de piel, mientras la Agrupación Musical Los Juaraguinos ponía la banda sonora a esta peculiar guerra por el pan que se prolongó durante cerca de dos horas.
Concluido el recorrido procesional, la fiesta continuó en la Plaza de la Constitución con la tradicional comida popular, punto de encuentro para vecinos y visitantes. Ya entrada la tarde, a partir de las 15:30 horas, la verbena amenizada por la orquesta Cristal alargó la celebración entre risas, baile y convivencia, siempre bajo el amparo de San Sebastián.
Así, Lubrín volvió a cumplir un año más con su patrón y con una fiesta única, en la que el pan no solo alimenta el cuerpo, sino también la identidad y el orgullo de todo un pueblo.
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