Roquetas intenta recuperar la normalidad gracias a la rápida intervención municipal
Poniente
Los operarios de servicios urbanos trabajan intensamente en la retirada de árboles caídos y la limpieza de vías para garantizar la seguridad ciudadana tras el paso de la borrasca Kristin
Las labores de los servicios de emergencia en Roquetas tras los destrozos de la borrasca Kristin, en imágenes
El paso de la borrasca por Roquetas de Mar ha dejado tras de sí una estampa de retos logísticos que la plantilla municipal ha sabido afrontar con una diligencia admirable. Más allá de la gestión de infraestructuras, el trabajo realizado en las últimas horas pone de manifiesto la calidad humana de unos operarios que, ante la adversidad climática, han priorizado el bienestar colectivo. Su presencia en las calles no solo responde a una obligación laboral, sino a una verdadera vocación de servicio público que se activa con especial intensidad cuando la ciudad más lo necesita.
La intervención sobre el arbolado de gran porte, especialmente delicada tras las fuertes rachas de viento, requiere una coordinación técnica impecable y un esfuerzo físico que a menudo queda fuera del foco público. Observar a los equipos trabajar en la retirada de ejemplares caídos es ser testigo de un ejercicio de seguridad y precisión, donde cada operario cumple una función vital para minimizar riesgos. Bajo el peso de la madera húmeda y en jornadas de gran exigencia, estos profesionales demuestran que la resiliencia urbana de Roquetas de Mar se apoya, fundamentalmente, en la fuerza de sus trabajadores.
La administración local ha querido poner en valor este despliegue, subrayando que la rapidez en el restablecimiento del orden es el resultado de una planificación humana previa y de un compromiso inquebrantable con la comunidad. Cada rama retirada y cada vial despejado representan el éxito de un engranaje institucional que funciona gracias al pulso de quienes visten el uniforme reflectante. Es, en última instancia, un tributo al esfuerzo silencioso que garantiza que, tras el caos de la naturaleza, prevalezca la convivencia y seguridad en todos los barrios del municipio.
La normalidad que hoy disfrutan los vecinos de Roquetas de Mar es el fruto directo de esa entrega incansable a pie de calle. Mientras la rutina vuelve a ocupar sus espacios habituales, queda el reconocimiento a una labor que dignifica el concepto de servidor público y refuerza la confianza ciudadana en sus instituciones. Gracias a estos rostros que trabajan a la intemperie, la ciudad no solo recupera su fisonomía, sino también la tranquilidad de saberse cuidada por manos expertas y un espíritu solidario ejemplar.
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