HISTORIA

Vera viaja hasta la Bayra de 1518

  • Varios personajes históricos pasearon ayer por las plazas para narrar cómo fue el terremoto del 9 de noviembre y la posterior reconstrucción de la ciudad

Representación histórica en la Plaza del Hospital de Vera. Representación histórica en la Plaza del Hospital de Vera.

Representación histórica en la Plaza del Hospital de Vera. / V. Visiedo P.

Hace 501 años del acontecimiento que cambió la historia de Vera para siempre. Ha pasado medio milenio desde que la tierra tembló con tal violencia que resquebrajó murallas, torres y casas. La ciudad de Bayra, que escalaba el cerro del Espíritu Santo y estaba coronada con una imponente alcazaba, se convirtió en poco más que escombros, sepultando en ellos las vidas de 150 personas.

Como homenaje a las víctimas y en conmemoración de lo ocurrido, el 9 de noviembre se ha convertido en una fecha en la que Vera viaja a su pasado. Anoche, diferentes personas históricos pasearon por las plazas para narrar los hechos acaecidos aquel año 1518 y cómo fue la posterior reconstrucción de la ciudad.

El recorrido comenzó en la plaza del hospital, donde tomaron la palabra Alonso de Sepúlveda, uno de los supervivientes del terremoto, que más tarde sería regidor de la ciudad, y Rodrigo de Salas, durante casi 30 años escribano del concejo. Tras su estremecedor relato, un grupo de jóvenes bailaron una pavana, al estilo de la época.

Desde allí, y encabezados por la bandera de color rojo carmesí con el escudo de la ciudad, la comitiva se encaminó hacia la Plaza de la Verja, a las puertas del viejo Convento de la Victoria. Francisco de Godoy, alcaide de la alcazaba que coronaba el cerro, y Alonso Fajardo, regidor perpetuo y procurador síndico de la nueva Vera, abundaron en los pormenores de lo sucedido. El primero, sobre cómo se vivió el terremoto en la alcazaba; el segundo, sobre cómo se construyó la nueva ciudad, a la distancia de un tiro de ballesta de la antigua, sobre el llano donde se ubicaba la Fuente Chica, que le daría de beber.

Acto seguido, un ciego que por allí pasaba recitó un romance que, con todo lujo de detalles, hizo viajar a los presentes a aquella noche de 1518. Así comenzaba: “Quiero explicaros señores un suceso luctuoso que a todos dejó aterrados. La historia más lastimera recordada por humanos. Ninguna, en pliegos contada ni en escrituras plasmada, se asemeja a tal estrago”.

La siguiente parada en el camino de la historia de Vera fue en la Plaza de Fernando V. En este céntrico lugar, Íñigo de Guevara y Francisco de Castilla fueron los encargados de continuar con el relato. Tras ellos, se leyeron poemas de veratenses dedicados al cerro del Espíritu Santo.

Finalmente, la comitiva llegó a la Plaza Mayor, punto de partida de la nueva Vera. Ahí intervinieron el Papa León X y el rey Carlos I, figuras claves en la construcción de la ciudad. También habló Don Rodrigo de Zárate, el único personaje ficticio de todos ellos.

Como colofón, se hizo una ofrenda florar a las víctimas, en la lápida en su honor presente en la fachada del ayuntamiento y se interpretó a violonchelo y a piano “El canto de los pájaros” a cargo de Octavio Santos y Fran Martínez. A continuación escucharemos el “Ingemisco” del réquiem de Verdi cantado por el tenor Enrique Parra.

Los actos estuvieron presididos por el alcalde de Vera, José Carmelo Jorge, y el presidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García, que acompañaron a los personajes en su viaje al pasado.

Este sábado por la noche, a partir de las 22:00 horas, se hará una subida colectiva al cerro del Espíritu Santo, donde a las once, hora en la que ocurrió el seísmo, se guardará un minuto de silencio en homenaje.

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