FIESTAS

Los moros rinden Vera al rey cristiano 531 años después

  • Este sábado se ha celebrado la sexta edición de los Moros y Cristianos

  • Se conmemoran las Capitulaciones de Vera de 1488

Batalla en la Plaza Mayor durante el desfile de Moros y Cristianos. Batalla en la Plaza Mayor durante el desfile de Moros y Cristianos.

Batalla en la Plaza Mayor durante el desfile de Moros y Cristianos. / V. Visiedo P.

La ciudad de Vera ha vuelto por unas horas al año 1488, cuando aún sus casas se apiñaban en el cerro del Espíritu Santo y sus habitantes eran musulmanes. Por unos instantes, volvieron a la vida los personajes clave de la época, como Cidi Yaya Alnayar, alcaide de Vera; Fernando ‘El Católico’, rey de Aragón; y Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz. Y es que, como cada mes de junio desde hace ya seis años, se han conmemorado las Capitulaciones de Vera, acaecidas el 10 de junio de hace 531 años, con un gran desfile de Moros y Cristianos.

Un millar de personas, entre moros, cristianos y bandas de música, participaron en un espectacular desfile por las calles del centro de la ciudad. A los veratenses, que cada año se implican más con esta fiesta, se volvieron a sumar tropas llegadas desde Benamaurel y Lorca, ciudades hermanadas por su historia común.

Pasadas las siete de la tarde, al son de músicas medievales y pachangueras, partían desde el pabellón municipal en comitiva por la calle Mayor, hasta adentrarse en el pueblo por la imponente Puerta de Abajo o del Sol (desaparecida hace siglos, como la muralla, pero que, como por arte de magia, vuelve a aparecer cada año por estas fechas).

Tropas cristianas en la ciudad de Vera. Tropas cristianas en la ciudad de Vera.

Tropas cristianas en la ciudad de Vera. / Víctor Visiedo

Este año, además de los vistosos trajes y las coreografías, el desfile sumó algunas escenas acción. En varios puntos del recorrido se vivieron auténticas batallas a espada y cimitarra, con ágiles piruetas que divertían a pequeños y mayores.

Además, con el objetivo de hacer cada vez más atractiva la fiesta, este año el rey católico llegó hasta la ciudad sobre una bella cuadriga tirada por dos blancos corceles. Por su parte, el virrey moro volvió a hacerlo a lomos de un camello. Tampoco faltaron las tropas a caballo, cuyas acrobacias a su paso por la Plaza Mayor son siempre muy esperadas y aplaudidas por el público.

Cidi Yaya, alcaide de Vera, llega sobre un camello. Cidi Yaya, alcaide de Vera, llega sobre un camello.

Cidi Yaya, alcaide de Vera, llega sobre un camello. / V. Visiedo P.

En el recorrido de este año hubo una importante novedad:la presencia de la patrona de Vera, la Santísima Virgen de las Angustias, que contempló el desfile desde el portón de su ermita, en la calle del Mar. Y es que cabe recordar que estos días se celebran los festejos en su honor, pues fue el 10 de junio de 1891, fecha de las Capitulaciones, cuando se proclamó patrona de la ciudad.

Tras más de tres horas de bailes de las diferentes kábilas y escuadras, se producía el momento más espectacular del desfile:la entrada triunfal en la Plaza Mayor. Este año se contó por primera vez con un locutor que dio detalles biográficos de cada personaje e información de cada agrupación. Eran pasadas las diez de la noche, con el cielo ya oscuro y media luna creciente contemplando, cuando las 16 orquestas participantes (llegadas de Almería, Granada y Alicante) hicieron sonar el pasodoble ‘Xabia’.

El rey Fernando El Católico. El rey Fernando El Católico.

El rey Fernando El Católico. / Víctor Visiedo

Tras ello, sobre el escenario se libró la última batalla entre moros y cristianos, aunque sin armas. Fue el momento en el que, como hace más de cinco siglos, Cidi Yaya rindió la ciudad ante el Rey Católico y el Marqués de Cádiz, ante la atenta mirada de todas las tropas. Tras entregar las llaves de la ciudad a los cristianos, un espectáculo piromusical llenó el cielo de pirotecnia y la Plaza Mayor de música e imágenes.

Ahora, la bandera cristiana ya ondea en la muy noble y muy leal ciudad de Vera. Esa a la que sus católicas majestades agradecieron que supiera poner freno al turco y una llave a toda España.

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