San Juan y la Virgen corren por las calles de Turre para ver a Cristo resucitado
Semana Santa 2023
La procesión del Domingo de Resurrección congregó a cientos de espectadores en la Plaza de la Constitución
El Domingo de Resurrección es, en muchos pueblos, un día de descanso tras el fervor desatado de las jornadas anteriores. Pero no en Turre. De hecho, se podría decir que es el día más importante de su Semana Santa, no solo por cómo lo viven los propios turreros, sino también por la cantidad de visitantes que llegan desde otros municipios para ver “las carreras de San Juan”. El pueblo entero se echa a la plaza de la Constitución para ver a San Juan y a la Virgen corriendo en busca del Resucitado.
A las doce y algunos minutos, tras la celebración de la misa, salían de la iglesia el sepulcro y las tres imágenes protagonistas de una procesión única en la provincia. La caja vacía, sin el cuerpo inerte de Jesús, se colocó sobre las escaleras en la Plaza de la fuente del pescado. La Virgen en la calle Rosalías y San Juan esperaba en el Paseo de la Rambla. Junto a ellos, decenas de niños y mayores con sus túnicas y capas del color de sus titulares: blanco y verde para San Juan, negro y azul para la Virgen. No hay muchos turreros que no se hayan vestido algún Domingo de Resurrección de su vida.
Las 'carreras de San Juan’, como se le conoce popularmente, es una de las procesiones más peculiares de Almería. Los tronos pasan del hombro a la mano para correr con ellos por las calles. Es prácticamente una representación teatral en la que cada movimiento tiene un significado que todo turrero conoce, pero que puede pasar desapercibido para el visitante.
Primero, San juan sale a la carrera hasta que se encuentra con la Virgen, a la que saluda, antes de volver a emprender su marcha a toda velocidad hasta el sepulcro. Al encontrarlo vacío regresa de nuevo —siempre corriendo con una multitud de niños detrás— hasta donde está la Virgen para darle la noticia. Y así hasta tres veces, para cerciorarse.
Después la Virgen emprende también la carrera con San Juan para comprobar con sus propios ojos que, efectivamente, en el sepulcro no está el cuerpo de Jesús. La Virgen vuelve a su “descanso” y entonces es cuando el evangelista, con su palma bailando con cada acelerón, llega hasta la Plaza de la Constitución donde se encuentra con Jesús Resucitado.
San Juan emprende de nuevo la carrera para comunicarle la buena noticia a la Virgen, en una fingida conversación (se dice que hace años sí que se interpretaba). San Juan va y vuelve tres veces para confirmarlo.
Finalmente la Virgen María, con su manto negro de luto, echa a correr tras el evangelista para encontrarse con Jesús Resucitado. Es el momento culmen. La felicidad se expresa con la suelta de palomas, una lluvia de confeti, una traca y el baile de las imágenes, balanceados por sus portadores de un lado a otro. Entonces la Virgen se desprende de su manto negro para mostrar uno celeste, de celebración pues su hijo ha vuelto a la vida.
La principal novedad de este fue el cambio de capataz en San Juan. José Piñero dejó su puesto, tras 25 años, y ahora el encargado de dar las órdenes para salir a la carrera es Antonio Caparrós.
También te puede interesar