Sociedad

La Sanidad manchega pagará 5,5 millones de euros a una paciente que sufrió daños en el parto

  • Se trata de la mayor indemnización de la historia de las negligencias médicas en España.

La madre de la paciente afectada, su abogado, Francisco Javier Fernández-Bravo, y la presidenta de la Asociación Defensor del Paciente, Carmen Flores, en la rueda de prensa. La madre de la paciente afectada, su abogado, Francisco Javier Fernández-Bravo, y la presidenta de la Asociación Defensor del Paciente, Carmen Flores, en la rueda de prensa.

La madre de la paciente afectada, su abogado, Francisco Javier Fernández-Bravo, y la presidenta de la Asociación Defensor del Paciente, Carmen Flores, en la rueda de prensa. / Eusebio García del Castillo (EP)

El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) ha sido condenado a indemnizar con 5,5 millones de euros a la familia de una niña que sufrió daños en el parto que la dejaron tetrapléjica cuando su madre dio a luz en el Hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas (Ciudad Real) en 2012.

La asociación El Defensor del Paciente dio a conocer este miércoles la sentencia, que ha establecido "la mayor indemnización de la historia de las negligencias médicas en España por una serie de errores médicos", ha indicado el letrado que ha llevado el caso, Francisco Javier Fernández-Bravo.

El abogado, que ha estado acompañado de la presidenta de esta asociación, Carmen Flores, y de la madre de la niña que sufrió las consecuencias de la mala praxis médica, A.P.C, dio a conocer los detalles de esta sentencia.

Fernández-Bravo ha comentado que la sentencia reconoce el derecho de la menor y sus padres a recibir esta importante cantidad que deberán abonar el Sescam y las aseguradoras Zúrich y Mapfre, como consecuencia de las graves secuelas ocasionadas por errores médicos durante el parto. La sentencia condena tanto al ginecólogo como a la matrona que asistieron el parto por un delito de "lesiones por imprudencia profesional grave".

Según comentó Fernández-Bravo, los hechos tuvieron lugar en octubre de 2012 cuando la madre de la niña acudió al hospital de Valdepeñas al encontrarse de parto. Una vez ingresada, durante el proceso de alumbramiento los profesionales sanitarios no evitaron el sufrimiento fetal de la niña, al tener "un proceder absolutamente negligente" y no adoptar las medidas necesarias "encaminadas a solucionar la situación de pérdida de bienestar fetal, en orden a la finalización del parto y evitación de un sufrimiento fetal irreversible".

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