Emotivo homenaje en la estación de Chamartín a Pablo, el maquinista del Alvia fallecido en el accidente de Adamuz
Varios maquinistas detuvieron sus trenes durante cinco minutos y, tras ese parón, hicieron sonar las bocinas de forma simultánea.
Estas son las caras de la tragedia en Adamuz
La tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) continúa muy presente entre los profesionales del ferrocarril. Dos días después del choque entre trenes que ha causado 42 víctimas mortales, los maquinistas de Renfe protagonizaron en la estación de Chamartín un homenaje profundamente emotivo en memoria de Pablo B., maquinista del Alvia fallecido en el siniestro.
El accidente se produjo cuando un tren Alvia de Renfe, que cubría el trayecto Madrid–Huelva, colisionó con un convoy de Iryo que había descarrilado previamente. La escasa distancia temporal entre ambos sucesos impidió cualquier maniobra de evasión. Como consecuencia del impacto, el Alvia descarriló y cayó por un terraplén, desencadenando un balance de víctimas de enorme gravedad.
Pablo B. había cursado el Grado en Ingeniería Informática en la Universidad Carlos III de Madrid y, posteriormente, se formó como maquinista en Cetren. Tras obtener su licencia en 2020, se incorporó a Renfe, donde comenzó prestando servicio en líneas regionales. En los últimos meses había sido asignado a rutas de larga distancia, realizando el trayecto Atocha–Chamartín–Córdoba, desde donde otro conductor continuaba hasta Huelva. Además de su labor ferroviaria, cultivaba la fotografía y compartía su trabajo artístico en internet.
Clamor de bocinas en Chamartín
A primera hora de este martes, Chamartín fue escenario de un acto de despedida cargado de simbolismo. Varios maquinistas detuvieron sus trenes durante cinco minutos y, tras ese parón, hicieron sonar las bocinas de forma simultánea. El sonido, prolongado y unánime, rompió el silencio habitual de la estación para rendir tributo a un compañero caído.
El momento fue difundido en redes sociales por otros conductores, entre ellos el usuario de X @pido_hablar. Sin discursos ni pancartas, la salva de bocinas —una tradición en el sector— sirvió como expresión de duelo y respeto cuando fallece un maquinista en acto de servicio.
El impacto del siniestro también se ha sentido en el ámbito local. Alcorcón, ciudad natal de Pablo, decretó días de luto oficial y guardó minutos de silencio en su memoria y en la del resto de víctimas.
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