Prisión provisional para el acusado de retener durante dos años a una mujer en Murcia
La juez deja en libertad a la mujer acusada de encubrimiento queda en libertad provisional y tomará declaración al tercer detenido y a varios testigos
El Juzgado de Violencia contra la Mujer número 1 de Murcia ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para el hombre que supuestamente tuvo secuestrada durante casi dos años en una vivienda de Murcia a una mujer, a la que agredió física y sexualmente durante todo ese tiempo.
Según han confirmado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, la instructora ha tomado esa decisión "por la gravedad de los hechos y tras apreciar riesgo de reiteración delictiva, fuga y destrucción de pruebas". Además, se le ha impuesto la prohibición de acercarse y comunicarse con la víctima.
En cuanto a la mujer acusada de encubrimiento, que también había pasado este viernes a disposición judicial, ha quedado en libertad provisional y se le ha impuesto una orden de alejamiento de la víctima.
La magistrada ha acordado también tomar declaración a un tercer detenido, y ha solicitado además la comparecencia de varios testigos, así como un informe forense para evaluar las lesiones psicológicas y físicas de la víctima.
La víctima, marroquí de 38 años, ha relatado que su captor apenas salía de la casa, donde nunca la dejaba sola y donde entraban habitualmente otras tres personas, conocedoras de las torturas que sufrió esta mujer, tal y como han explicado a EFE dos personas que la han acompañado en los momentos previos a su declaración ante la juez.
Según sus testimonios, la víctima se había mudado de Barcelona a la pedanía murciana de San José de la Vega para vivir con su pareja, y comenzó a sufrir palizas desde el primer momento.
El detenido, Alberto S.M, le quitó el teléfono móvil y nunca la dejaba sola: un hombre de su confianza actuaba como recadero, e incluso les hacía la compra, por lo que el agresor apenas abandonaba la vivienda, tal y como han indicado también a EFE varios vecinos de la localidad, que insisten en que solo conocían "de oídas" al captor, además de por sus vinculaciones con el tráfico de drogas.
Así, según varios vecinos de la zona, era habitual la presencia policial en las inmediaciones de la vivienda, donde había un trasiego constante de coches e individuos en busca, supuestamente, de sustancias estupefacientes.
El recadero del agresor, que también ha sido detenido en el marco de la investigación policial, habría sido testigo de las agresiones y vejaciones sufridas por la víctima, así como la hija y la hermana del detenido, que visitaban habitualmente la vivienda, y que también han sido detenidas.
Según las testigos que han acompañado a la víctima, esta consiguió escapar de su agresor tras recibir una brutal paliza. El hombre siempre la dejaba maniatada y encerrada en el baño cuando se iba a dormir, pero la noche del 10 de febrero no tomó esas precauciones y la mujer pudo escapar de la vivienda utilizando una escalera para saltar la verja que la rodea.
Después, según su propio testimonio a sus acompañantes, caminó durante varios kilómetros hasta la casa de un conocido, que fue quien la trasladó al centro de salud, donde los propios sanitarios denunciaron los hechos ante la Policía Nacional.
La víctima está siendo atendida en uno de los pisos de protección para víctimas de violencia machista de la comunidad autónoma.
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