Viaje al corazón de Carmen de Burgos: "Sus protagonistas imaginan otras formas de ser mujer"

Cultura

La italiana Claudia Cristina Martino recorre con su tesis doctoral el camino que Colombine emprendió para descubrir que la vocación viajera es una herramienta con la que forjar una nueva conciencia femenina

Defensa de la primera tesis doctoral sobre Carmen de Burgos en la UAL

Claudia Cristina Martino, tras la defensa de la primera tesis doctoral de la UAL sobre Carmen de Burgos.
Claudia Cristina Martino, tras la defensa de la primera tesis doctoral de la UAL sobre Carmen de Burgos. / DIARIO DE ALMERÍA

Claudia Cristina Martino, autora de la tesis doctoral El viaje y la mujer moderna en la narrativa de Carmen de Burgos, recorre con mirada atenta y sensible, la obra de la escritora almeriense para descubrir cómo el viaje se convierte en experiencia fundacional, en gesto de libertad y en herramienta literaria con la que se forja una nueva conciencia femenina. Esta entrevista invita a acompañar ese itinerario crítico y vital, donde escribir, viajar y saberse mujer forman parte de un mismo impulso hacia el futuro.

Pregunta.¿Qué le lleva, como investigadora italiana, a centrar su tesis doctoral en Carmen de Burgos y, en concreto, en el tema del viaje dentro de su obra?

Respuesta.La verdad es que mi primer acercamiento a Carmen de Burgos fue bastante casual. Cuando aún era estudiante en Italia, encontré en un artículo crítico sobre Ramón Gómez de la Serna una breve mención a su relación con Carmen de Burgos. Me llamó la atención que su nombre me resultara totalmente desconocido. Busqué más información y me sorprendió descubrir a una autora con una trayectoria tan rica y, sin embargo, tan poco presente en los programas universitarios que yo había estudiado hasta entonces, lo que me llevó a dedicarle mi Trabajo de Fin de Máster. Su personalidad, su compromiso intelectual y vital y su papel pionero dentro de la cultura española me resultaron desde el principio muy inspiradores. Así, surgió la idea de ir de Erasmus a Almería para comenzar a investigar sobre ella desde su propio contexto, algo que viví casi como una aventura “personal”. En Almería empecé a recorrer espacios y referencias vinculadas a la autora y conocí a la que sería mi directora de tesis, la doctora Isabel Navas Ocaña, a través de la asignatura que ella impartía y a día de hoy imparte, Teoría y Crítica de la Escritura Femenina en España. El tema del viaje surgió posteriormente, de forma bastante natural. Por un lado, porque los viajes ocupan un lugar central en la vida de Carmen de Burgos: fue una mujer que viajó mucho, por motivos diversos, algo poco habitual en su época y significativo desde una perspectiva cultural y de género. Por otro, porque al leer sus novelas fui notando poco a poco la presencia de muchas protagonistas viajeras. La intuición inicial nació, lo recuerdo bien, de la lectura de una novela algo particular: La misionera de Teotihuacan, de 1926. Es la historia de una monja, mitad española y mitad mexicana, que viaja a México junto con otras religiosas, pero acaba abandonando su vida anterior y convirtiéndose en una misionera autónoma. Me llamó la atención esa forma tan poco habitual de construir una figura femenina consciente y dueña de su propio camino.

P.En su tesis plantea el viaje no solo como desplazamiento físico, sino como experiencia vital y recurso literario. ¿Por qué considera que el viaje es clave para entender la construcción de la “mujer moderna” en Carmen de Burgos?

R.Carmen de Burgos se dirigía siempre a un público amplio, y en su obra se percibe una clara voluntad de interpelar a las mujeres de su tiempo. Sin embargo, en esa época eran muy pocas las que podían viajar realmente. Precisamente por eso, el viaje adquiere un valor peculiar y se revela como recurso literario que permite imaginar otras posibilidades para la mujer: a través del viaje, la autora sitúa a sus protagonistas femeninas en contextos muy distintos y las confronta con experiencias sumamente significativas (el contacto con culturas muy lejanas, el viaje en pareja, el viaje solas, la huida de un entorno opresivo, el descubrimiento de situaciones de injusticia...). De esta forma, desarrollan una mirada que les permite reflexionar sobre su propia condición dentro de la sociedad española y observar, compararse, tomar conciencia y transformarse. Creo que lo interesante es que se trata de un proceso que no se plantea de manera explícita, doctrinal o “ideológica”, sino que se articula a través de la experiencia y la reflexión, lo que lo hace especialmente eficaz y literariamente muy sugerente.

P.¿En qué medida los viajes reales de Carmen de Burgos influyen en la configuración de sus protagonistas femeninas de ficción?

R.Los viajes reales de Carmen de Burgos influyen mucho en sus protagonistas femeninas, sobre todo en la forma en que observan y se relacionan con los lugares y culturas que atraviesan. Sus experiencias reflejan el gran conocimiento que la autora tenía de todos los países en los que están ambientadas las novelas: España, Francia, Italia, Holanda, Suiza, hasta Cuba y Argentina, y muchos países más. Aunque no todo lo que viven las protagonistas corresponde exactamente a hechos de la vida de Carmen de Burgos, es evidente que su mirada como viajera ilumina la construcción de sus personajes. En varias obras, ciertos elementos biográficos se reinterpretan literariamente, y algunas protagonistas incluso funcionan como alter ego parciales de la autora. El diálogo entre realidad y ficción es constante. Es algo que enriquece la experiencia vital de las protagonistas y las reflexiones de las que se hacen portadoras.

P.En los textos no narrativos que analiza —Por Europa, Cartas sin destinatario o Mis viajes por Europa—, ¿qué imagen de Europa y del papel de la mujer emerge de su mirada como viajera?

R.Hay que especificar que en estos textos Carmen de Burgos escribe, ante todo, como una viajera extremadamente curiosa. Son libros muy descriptivos, casi apuntes de viaje, en los que Europa aparece como un espacio culturalmente riquísimo y lleno de estímulos. Le interesa observar ciudades, museos, costumbres… a veces incluso aspectos folclóricos, lingüísticos y dialectales. Pero no termina allí. Europa se presenta también como un espacio de potencial inspiración para España. A Colombine le encantaba observar con atención los avances científicos, tecnológicos, políticos y sociales de los países que visita, convencida de que muchos de ellos podrían servir como modelo e impulso para la modernización española. Cartas sin destinatario quizá sea un poco diferente, ahí la mirada se vuelve más personal e íntima... Esta mirada se aplica también al papel de la mujer, obviamente. La autora compara todo lo que ve con su país de origen. Admira algunos modelos femeninos, especialmente en los países nórdicos, y se muestra crítica con otros contextos, donde constata que la situación de la mujer no es tan distinta de la española. Es interesante también el encuentro con mujeres relevantes en varios ámbitos e intelectuales; como italiana, se me ocurre como ejemplo la escritora y periodista Matilde Serao.

P.Dedica un apartado específico a su labor periodística y a los artículos de guerra de 1909. ¿Cómo dialogan estos textos con su pensamiento feminista y con su concepción del viaje?

R.No he analizado tan a fondo su labor periodística y los artículos de guerra como para dar una respuesta completa, pero sí me han servido para situar su mirada como viajera antes de adentrarme en la narrativa. Puedo compartir algunas reflexiones breves. El periodismo acompañó a Carmen de Burgos casi toda su vida, y su pensamiento sobre la mujer y el feminismo fue evolucionando y haciéndose cada vez más reivindicativo, aunque siempre desde la perspectiva de su tiempo. Por otro lado, su experiencia con la guerra siempre estuvo vinculada al desplazamiento, en dos ocasiones: fue la primera corresponsal de guerra española en Marruecos y, unos años más tarde, durante un viaje por Europa, se encontró inesperadamente con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Durante este viaje, en dos ocasiones casi la confunden con espía y corre riesgo de linchamiento y fusilamiento. Son experiencias que muestran a una mujer lúcida y capaz de moverse en contextos de peligro y violencia. En los artículos de guerra de 1909, Carmen de Burgos pone en primer plano la labor de las mujeres: enfermeras, voluntarias de la Cruz Roja o que recaudan fondos y acompañan moralmente a los soldados. Aunque todavía dentro de los límites de la tradición, estos textos destacan de manera novedosa el papel activo de las mujeres fuera del ámbito doméstico. Estos artículos evidencian además el esfuerzo de la autora por abrirse camino en un mundo informativo dominado por hombres durante la Guerra del Rif.

P.Sobre el excursus sobre mujeres viajeras como modelos de emancipación: ¿qué referentes femeninos propone Carmen de Burgos y qué papel juegan en su proyecto intelectual?

R.Me gustó mucho profundizar esta parte antes de centrarme en la narrativa. Carmen de Burgos leía mucha prensa extranjera además de viajar, y en sus artículos recogía noticias, hechos culturales y personalidades relevantes. En sus artículos podemos encontrar ejemplos de mujeres viajeras vinculadas a la educación, la divulgación, el progreso científico y las artes. Estas mujeres viajan por interés personal o participan activamente en el avance del conocimiento, viajan para formarse, volver a sus países de origen con lo aprendido y difundir. Los referentes femeninos van desde modelos “genéricos” (viajeras solas inglesas, alemanas o estadounidenses que estudian arte en España e Italia, artistas o conferenciantes internacionales) hasta figuras específicas, escritoras y artistas en las que se detiene. Es de verdad un amplio abanico de personalidades que muestra el interés de Colombine por el progreso en todas sus dimensiones. En su proyecto intelectual, parecía valerse de estas figuras para mostrar en España modelos de autonomía, mujeres cultas, pioneras, dedicadas y sobre todo dotadas de curiosidad intelectual.

P.En la narrativa de ficción identifica cuatro grandes ejes temáticos en torno al viaje. ¿Cuál de ellos le ha resultado más revelador o más vigente desde una perspectiva actual?

R.Sin duda el relacionado con conocimiento, identidad femenina y libertad, porque también fue el más desafiante y está lleno de matices. Me ha parecido ver que, para la autora, la modernidad no es un concepto rígido ni fijo: tiene contradicciones, tensiones y aspectos controvertidos, no sólo frente a la tradición, sino entre sí. Aunque hablemos de un contexto muy distinto al actual, creo que no hay nada más contemporáneo que esta idea: la modernidad como espacio de debate y posibilidades, más que como “idea cerrada”.

P.Muchas de las protagonistas de Carmen de Burgos son mujeres contradictorias, conscientes de los límites sociales pero decididas a afirmarse. ¿Diría que esa complejidad es uno de los rasgos más modernos de su narrativa?

R.Absolutamente sí. Lo que más me ha llamado la atención es que estas contradicciones y esa complejidad no limitan a la mujer, al contrario, la impulsan a buscar su espacio, su realidad y su personalidad, combinando aspectos más tradicionales con otros más modernos. Carmen de Burgos nunca propone modelos rígidos, sino que siempre ofrece “una opción más”, y sus novelas muestran a menudo que lo esencial es la autonomía, la conciencia y la libertad de elegir.

P.Tras décadas de olvido debido a la censura franquista, su obra está siendo recuperada. ¿Cree que todavía leemos a Carmen de Burgos desde una posición marginal o empieza a ocupar el lugar que merece en el canon literario?

R.Creo que hay señales claras que nos hacen decantarnos por la segunda opción. Los estudios de grandes especialistas como Concepción Núñez Rey, Helena Establier Pérez, Esther Daganzo-Cantens y muchos otros han sido y siguen siendo una base fundamental en la recuperación crítica de esta autora. Además, las numerosas iniciativas recientes tanto en Madrid como en Almería, y especialmente la reedición o la digitalización de sus obras, muestran un interés creciente y consolidan su reconocimiento. Además, como profesora de instituto, aunque en Italia, también he ido observando propuestas didácticas sobre la autora en escuelas españolas en los últimos años, lo que me parece un signo muy importante de reconocimiento y de que su obra empieza a salir de la marginalidad.

P.Como investigadora extranjera, ¿qué cree que puede aportar una mirada no española a la lectura de Carmen de Burgos y de la literatura española de comienzos del siglo XX?

R.Nunca me lo he planteado de forma consciente. Es cierto que, como investigadora italiana, el trabajo ha sido a veces más laborioso por la necesidad de compensar la falta de algunos referentes culturales, que ayudan a situar a esta autora en su contexto, pero también creo que esa distancia me ha permitido mirar su obra desde otra perspectiva. En cierto modo, me sentí un poco como Colombine: observando desde fuera, comparando, y descubriendo que, a veces, una mirada extranjera ayuda a enfocar mejor y a cuestionar lo que suele darse por sentado.

P.¿Qué conexiones encuentra entre los debates sobre identidad, libertad y autonomía femenina que plantea Carmen de Burgos y los feminismos contemporáneos?

R.Admito que no soy experta en feminismos contemporáneos desde el punto de vista académico más reciente, pero sí me interesa señalar algunos aspectos dignos de nota. Hay que recordar la distancia temporal: Carmen de Burgos vivió hace más de un siglo, y aun siendo muy innovadora y de ideología progresista, mantenía posturas conservadoras en ciertos aspectos, como la maternidad. Lo fascinante de su obra es la multiplicidad de voces y perspectivas femeninas que crea un diálogo constante con la tradición, a veces un rechazo frontal, otras veces simplemente una interrogación crítica... Se perciben cuestiones polémicas para su época (como ideas sobre lo andrógino o los roles de género) que nos permiten reflexionar sobre qué se considera masculino o femenino y qué se reivindica. La elección y la presión implícita de la cultura son temas centrales, y leer a de Burgos hoy nos invita a pensar en la autonomía y la libertad femenina en diálogo con los feminismos contemporáneos, aunque obviamente desde otra época y contexto.

P.Para terminar, ¿qué le gustaría que lectores y lectoras descubrieran o redescubrieran de Carmen de Burgos después de leer tu tesis?

R.Me encanta esta pregunta. Pues, me gustaría que Carmen de Burgos siguiera sorprendiendo tanto como me sorprendió a mí durante todo este recorrido, del principio al final. Que emergieran su inteligencia lúcida, su apertura mental y, sobre todo, la falta total de banalidad en su pensamiento sobre muchísimos asuntos. Cada lectura me dejaba con una sensación de sorpresa y maravilla. Carmen de Burgos es una autora que sigue interpelándonos, que invita a mirar el mundo con curiosidad y espíritu crítico. Se trata de una personalidad que enriquece y edifica, y creo que su lectura sigue siendo necesaria hoy en día.

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