El Almería empieza a pagar su indolencia

UD ALMERÍA | CONTRACRÓNICA

El equipo suma ocho de los últimos 24 puntos, ha encajado 32 goles en 22 jornadas y ya iguala las derrotas en casa del pasado curso

Los protagonistas del Almería, tras el partido ante el Deportivo: “Es una derrota dura para todos”

Nico Melamed se resigna tras fallar una ocasión en el segundo tiempo.
Nico Melamed se resigna tras fallar una ocasión en el segundo tiempo. / Javier Alonso

Golpe de realidad. El Almería de Rubi, un equipo que ha ido sobreviviendo en las últimas semanas gracias al botín de puntos obtenido en los meses de octubre y noviembre, acabó siendo embestido por un enemigo que le demostró el camino a la máxima categoría con una propuesta muy superior a la de los rojiblancos. El Deportivo de la Coruña controló el partido, no se precipitó con el resultado en contra y, aprovechando los espacios de la defensa local, terminó sacudiendo a un equipo cada vez menos protagonista de los encuentros y más dubitativo en las dos áreas. Yeremay desnudó a una defensa que encarna las deficiencias de un aspirante con pies de barro.

En este comienzo de la segunda vuelta, la UDA perdió tres puntos y el golaveraje particular con los blanquiazules. Más allá de las malas sensaciones, los números tampoco respaldan a un proyecto que tiene visos de entrar en colapso a tenor de la dinámica de resultados. La caída en el Alfonso Murube ante el Ceuta (3-2) supuso un punto de inflexión negativo. Desde entonces, solo se han sumado ocho de 24 puntos posibles. Además, la derrota ante los gallegos es la tercera como local en este curso, tras Real Racing Club (2-3) y Burgos CF (1-2). Es la misma cifra que en todos los encuentros del pasado curso contando tanto la Copa del Rey (Leganés, 2-3) y la promoción de ascenso (Real Oviedo, 1-2).

Sergio Arribas, contrariado tras una acción ofensiva de los rojiblancos ante el Deportivo.
Sergio Arribas, contrariado tras una acción ofensiva de los rojiblancos ante el Deportivo. / Javier Alonso

Dentro de la imprevisibilidad del fútbol, un condicionante palmario para cualquier equipo es la imposibilidad de ganar varios partidos seguidos encajando dos goles. La lesión de Federico Bonini en Andorra marcó un punto crítico en la temporada. Sin el defensa italiano, el Almería acumula cinco jornadas consecutivas en las que su rival ha visto portería en dos ocasiones. La obligación de tener que marcar tres por semana es incompatible con la supervivencia. Asimismo, los guarismos de goles en contra (32) ya son peores que la anterior campaña (29) a estas alturas y el doble (16) que en el año del ascenso.

Si la mejora defensiva, con una línea completamente renovada, era uno de los grandes propósitos del técnico para este curso, la meta está cada vez más lejos. Es irrefutable el impacto de las lesiones, pero también está en el debe del cuerpo técnico la poca capacidad de provecho que ha rentabilizado de los futbolistas disponibles en este último tramo. El único integrante de la plantilla que ha dado un paso adelante es Leo Baptistao, autor de dos goles en las tres jornadas del 2026.

Una realidad alterada

El análisis más certero en estos momentos es que el equipo no solo está muy lejos de su mejor versión, sino que está empeorando a nivel futbolístico. Sin el destello de sus principales figuras (Embarba, Arribas…) y con un centro del campo que no sujeta ni maneja la dirección de los partidos, la dependencia de la improvisación de los talentosos cada vez es más insuficiente.

Esa realidad futbolística en la que se encuentra el conjunto almeriense comienza a verse alterada con el mensaje de su principal valedor, Joan Francesc Ferrer Sicilia 'Rubi'. Superado en el planteamiento táctico por Antonio Hidalgo, mediante la figura omnipresente de Mario Soriano en la medular, el preparador de Vilassar de Mar no dio con la tecla ni con la ventaja en el electrónico ni con los cambios. Esa “sobreexigencia” expresada en la previa del encuentro es la justa vara de medir a un equipo más cerca de salir de los puestos de playoffs que del liderato.

stats