Cádiz, territorio maldito para Almería en el fútbol profesional
UD ALMERÍA
Ninguna victoria en quince partidos y solo 5 de 45 puntos posibles en el balance histórico del fútbol almeriense
El Almería vuelve al trabajo pensando en el Cádiz
Febrero de 2002. La Unión Deportiva Almería daba sus primeros pasos en unos tiempos en los que la A-92 todavía no había llegado a la provincia. Días de cambios en el albor del nuevo milenio, con un grupo de jóvenes futbolistas que consiguieron la última victoria rojiblanca en el Ramón de Carranza (actualmente denominado Estadio Nuevo Mirandilla). En la jornada 26 de la extinta Segunda División B, el Cádiz se adelantó en el primer minuto con el tanto de Palacios, pero los visitantes lograron la remontada con el primer gol de Francisco en el conjunto unionista y la aparición de un delantero de culto como Raúl Sánchez (1-2).
Desde entonces, la UDA no ha sumado los tres puntos en diez partidos ligueros disputados en el feudo gaditano, además de una eliminación de la Copa del Rey en la temporada 2017/18. Un balance de siete derrotas y cuatro empates en once encuentros, con ocho tantos a favor y catorce en contra. Uno de esos campos ‘malditos’ a los que, recientemente, el cuadro almeriense ha visitado en el último mes. La contienda ante el Mirandés, que se saldó con un empate (2-2), confirma una negativa tendencia de los indálicos en Miranda de Ebro, con solo una victoria en ocho duelos. La misma dinámica que en el Estadio de Ipurúa, en el que se consumó la séptima derrota de los últimos ocho enfrentamientos entre Eibar y Almería.
El partido de este fin de semana será el número 33 en la historia entre Cádiz y Almería, igualando el mayor registro de la entidad rojiblanca con Elche y Córdoba. Una rivalidad que se nutre de grandes batallas que, de una forma u otra, siendo han caído del lado amarillo. De hecho, ningún equipo almeriense ha conseguido salir vencedor del estadio cadista en el fútbol profesional. A los diez intentos fallidos de la UDA hay que sumarle cuatro del Polideportivo El Ejido y uno de la AD Almería. En global, los tres representantes de la provincia han logrado sacar un botín del Nuevo Mirandilla de cinco de 45 puntos posibles. Unos guarismos maquiavélicos.
De este modo, la misión de vencer es tierra desconocida para todos, incluso para un Rubi que ha entrenado en cuatro ocasiones en el campo gaditano y no ha logrado ninguna victoria. El Almería suma tres visitas consecutivas sin ganar (Málaga, Mirandés y Eibar) y necesita no reabrir heridas del pasado. En la anterior campaña, el equipo no sumó de tres como visitante en toda la vuelta, con choques tan incomprensibles como, curiosamente, contra el Cádiz.
La revancha del curso pasado
Si la contienda contra el Ceuta tuvo un punto de revancha tras todo lo sucedido en el partido de ida, el compromiso de este sábado vuelve a tener un componente de venganza. La actuación de Daniel Palencia Caballero forma parte de la historia negra de la UD Almería, con un parte de cuatro expulsiones en las filas indálicas. El colegiado dejó al equipo con nueve jugadores durante más de cuarenta minutos tras las amonestaciones a Kaiky y Bruno Langa, además de mandar a los vestuarios a Rubi. Tras el pitido final, mostró la cartulina roja a Nico Melamed después de que el catalán se dirigiese en los siguientes términos: “¡Habéis hecho una puta mierda de partido!”.
“Es muy complicado hacer esta rueda de prensa porque no podemos hablar ni decir lo que pensamos. Ha sido muy duro lo que nos han hecho hoy. Nos han borrado. No puedo decir mucho más porque es muy complicado aceptar esas dos expulsiones y la predisposición del árbitro. […] Hay muchísimo en juego. Lo vamos a pasar mal, pero lo que no vamos a hacer es llorar más porque nosotros no queremos nada. A otros equipos les funciona, pero lo único que queremos es que se pite normal. El colectivo arbitral ha tenido un día muy aciago y ojalá lo pudiera reconocer”, señaló el entrenador almeriensista en sala de prensa.
Una reacción acentuada después de perder un partido decisivo en la lucha por el ascenso directo en el descuento. Gonzalo Melero adelantó a los rojiblancos en el primer tiempo, pero Carlos Fernández y Víctor Chust firmaron la sentencia de un encuentro en el que los visitantes resistieron con uñas y dientes durante demasiado tiempo para acabar muriendo en la orilla. Un deceso en el que Javi Ontiveros, para más resignación rojiblanca, le dedicó una peineta a la afición presente en el Nuevo Mirandilla, un lugar infranqueable para el fútbol almeriense.
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