La flor en el culo de Rubi

UD ALMERÍA | EL ACTA DE VIVANCOS

Nadie puede adivinar el futuro, pero de momento este Almería sobrevive a base de chispazos individuales de superior categoría

El vestuario del Almería avisa: "Queremos demostrarle a toda la liga que estamos aquí"

El técnico catalán, en la sala de prensa del Estadio de los Juegos Mediterráneos.
El técnico catalán, en la sala de prensa del Estadio de los Juegos Mediterráneos. / Javier Alonso
Ramón Gómez-Vivancos García

14 de febrero 2026 - 17:27

¿Disputó la UDA de Rubi ante el Andorra el peor partido hasta la fecha de la temporada? Para mí sí, y lo fue por varias circunstancias. Ni tres ni diez victorias seguidas deben ocultar el desastre táctico en el que está inmerso el que debería ser un conjunto. Pero no, el de Rubi es una agrupación de buenos jugadores, en la mayoría de casos superiores a sus rivales, que hacen la guerra por su cuenta. A veces es Arribas, otras como en Cádiz fue Morcillo y ante el Andorra se unió al festín de acciones individuales De la Fuente, por no hablar de Andrés. Pero este conjunto, que no está conjuntado, no ocupa racionalmente el terreno de juego, frente a contrarios como el Andorra que sí lo hacen. 

La gran diferencia de posicionamiento sobre el tapete se vio a las claras en el UD Almería Stadium, con un Andorra ordenado, trabajado y con un patrón de juego definido. Tan solo las acciones individuales decantaron el partido del lado rojiblanco, como en tantas otras ocasiones. ¿Por qué la UDA ofrece buenos momentos al comienzo? Muy sencillo, por dos razones. La primera es por el momentáneo ímpetu de los jugadores que les hace rendir por encima de cualquier disposición táctica. 

Leo Baptistao celebra el tercer tanto de los indálicos frente al Andorra.
Leo Baptistao celebra el tercer tanto de los indálicos frente al Andorra. / Javier Alonso

La segunda razón, que entronca con la primera, es por el apartado físico. En cuanto se agotan las primeras fuerzas y, por ende, el ímpetu decae, no existe una base en forma de un ordenado dibujo táctico sobre el que pueda descansar (nunca mejor dicho) el equipo. Ya solo restaría la puntería individual, el acierto del guardameta o el desacierto de los adversarios, pero casi siempre bajo el sometimiento táctico de unos rivales que, hombre por hombre, se perciben inferiores al plantel rojiblanco. 

Las claras conclusiones que se pueden extraer es que el dibujo de Rubi no funciona con tanto delantero y tan poco centrocampista (casi nunca lo hizo, de ahí que siempre el rival domina) o que Rubi no transmite como debiera todo el trabajo que se realiza en los entrenamientos. Aún con todo, ahí arriba sigue navegando la UDA al reunir varios jugadores de superior categoría, pero ni mil victorias seguidas pueden tapar la tozuda realidad que se observa cada jornada. 

Ni de lejos se vislumbra la impronta de Rubi

Para rematar la faena, manifestó Rubi tras el choque que gracias a él y a sus movimientos de banquillo se pudo vencer. Ver para creer. Que dé gracias a Dios por el paradón de Andrés en el penalti. También nos dejó Rubi más joyitas, como la dificultad física para varios integrantes de la plantilla al haber jugado de domingo a viernes, ya que su equipo no está preparado para rendir al máximo entre ese espacio de días, ni para presionar con insistencia. ¿De verdad hay que tragar con esa aseveración en el entorno de un equipo más que profesional? 

Asimismo, comentó Rubi que a su equipo no le va bien los conjuntos que presionan. O sea, que mejor que el contrario presione y defienda con la mirada, ¿no? Nadie puede adivinar el futuro, pero de momento este Almería sobrevive a base de chispazos individuales de superior categoría. Si así no fuera, la cantidad de goles recibidos a través de un sistema que hace aguas, situaría a la UDA en puestos de descenso. Rubi dirigió en Almería a grandes jugadores como Sadiq, Suarez o Pubill, por nombrar a algunos del pasado, aunque también los hay de calidad en la actualidad, y todos ellos han contribuido a engrandecer la figura de un técnico que ha aportado bastante menos que sus propios jugadores. Será Rubi buena gente, trabajador, incluso puede que sepa llevar un vestuario, pero a día de hoy ni de lejos se vislumbra su impronta en el equipo. A Rubi, por el momento, le está salvando la misma flor que antaño se popularizó con Miguel Muñoz.

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