El acta de Vivancos

Un fondo de armario que asusta

  • Ante un gran conjunto como el Mirandés (milagro el suyo cada temporada) se hizo lo que se debía para vencer, siendo precisos en ataque y ordenados en defensa

Ramazani salta para cortar un balón. Ramazani salta para cortar un balón.

Ramazani salta para cortar un balón. / Javier Alonso

LA UDA comienza a imponer su profundidad de plantilla. No importa que en cada choque se pase por dificultades o que el rival de turno esté en racha, porque las mini crisis de cada enfrentamiento se están solventando con nota. En Segunda la competición es dura, farragosa y no exenta de calidad.

Hace una semana el Mirandés humilló a un rival como el Sporting, que ocupaba plaza de ascenso directo. Los gijoneses apenas pasaron del centro del campo, por eso hay que dar valor a este nuevo triunfo basado en aprovechar los momentos de calidad comandados por Morlanes y en saber sufrir con una zaga de circunstancias.

A la lista de ausencias se incorporó Carvalho, pero este equipo, que cada vez lo es más gracias a su orden y sacrificio, casi siempre cuenta con el destello de uno de sus integrantes. No importa que Villalba continúe desacertado si es capaz de materializar disparos antológicos, como también ocurrió en Castellón. Todo ello no sería nada más que una raya en el cielo, si no se tuviera un patrón de juego a la hora de atacar, recuperar o defender. Por eso el fondo de armario no es solo la cantidad de jugadores disponible, sino todas las cualidades unidas para no tener que depender de un solo hombre.

De hecho, en la pasada campaña se habló mucho de Stuani y de Darwin, grandes divos de la categoría, pero al final sus respectivos equipos no lograron ascender al depender en exceso del rendimiento de ambos. Ante un gran conjunto como el Mirandés (milagro el suyo cada temporada) se hizo lo que se debía para vencer, siendo precisos en ataque y ordenados en defensa.

La titularidad de Ramazani fue del todo merecida, pero al extremo belga le faltó buscar más el desmarque, ser más activo y provocador en su juego. Sin embargo, Gomes se equivocó al prescindir de Ramazani durante la segunda mitad, por muchos errores que hubiese cometido el belga durante los primeros 45 minutos. Con el marcador a favor y sabiendo que el Mirandés se iba a volcar tras el descanso, la velocidad del joven extremo hubiera sido decisiva. A su sustituto, Lazo, le sigue sonriendo la suerte, porque peor no se puede hacer y más oportunidades no le puede conceder su entrenador.

Gomes se equivocó al prescindir de Ramazani durante la segunda mitad

Volviendo a las virtudes del conjunto de Gomes, que le han aupado a los puestos de privilegio teniendo aún un partido pendiente, cabe destacar el orden táctico. Por momentos se juega de memoria y no importa el jugador que tenga que desempeñar cada función. Así se construyen los grandes equipos. Para que la máquina se encuentre bien engrasada se necesitan jugadores como Morlanes, que aportan clarividencia en una zona clave del terreno de juego, secundado por Samú que corrige cualquier error. A Sadiq le volvería a recomendar que desarrollara su juego en las inmediaciones del área.

Por último, dos recordatorios. Uno para Fernando, omnipresente cuando se le necesita y el otro en forma de estadística, ya que en los 11 primeros partidos de la pasada campaña, con Pedro Emanuel, se sumaron 19 puntos y el optimismo reinaba. En la presente temporada han caído chuzos de punta pero en las primeras 11 jornadas disputadas ya se han sumado 20 puntos, uno más.

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