¿A qué juega Rubi?
UD ALMERÍA | El Acta de Vivancos
El técnico rojiblanco está provocando que la afición deje de creer en él al intentar colar un relato del todo falso
Un desnortado Almería cae en el descuento en Eibar y a Rubi se le agota el discurso (1-0)
Basta ya. Una cosa es que Rubi no sepa o no pueda dirigir a su plantilla de la mejor forma y otra es que intente tomar el pelo a la afición rojiblanca, y de paso a quienes le pagan, tras sus declaraciones al término del choque ante el Eibar. No pudo ser más bochornosa su rueda de prensa para analizar la derrota de su equipo, dio vergüenza ajena.
Comenzó manifestando que la UDA no mereció perder. Y si ya era grave esa aseveración, lo remató destacando la igualdad en el juego de ambos conjuntos y las ocasiones desperdiciadas por su equipo, obviando la realidad, la de un Almería que casi logra un punto gracias a la falta de puntería del rival y a las buenas intervenciones de Andrés Fernández.
¿Piensa Rubi que de esa manera va a convencer a alguien? Todo lo contrario, lo que provoca es que la afición deje de creer en él, si cabe más, al intentar colar un relato del todo falso. Espero que Rubi lo haya comentado sabiendo que no es así para intentar justificar lo injustificable, porque no quiero pensar que realmente haya dicho lo que piensa, porque si así fuera, el Almería estaría regalando su dinero.
Para empezar con el análisis del juego, convendría destacar algo tan básico como la falta de orden táctico de la UDA, circunstancia que salta a la vista. No es que los jugadores que llegan al Almería parezcan peores que en otros equipos, sino que la mala situación de los rojiblancos como conjunto sobre el terreno de juego deja mucho que desear.
No se juega a nada
Mientras que a la mayoría de los rivales se les atisba un patrón de juego, a expensas del acierto final por calidad individual, en la UDA podemos afirmar aquello tan popular de que no se juega a nada. Y como se ha repetido tantas veces desde esta líneas, esa circunstancia está aconteciendo con victorias, empates y derrotas.
Incluso, el mismo comentarista televisivo aludía al comienzo del choque ante el Eibar (como premonición de lo que vendría) a lo poco que está aportando en las últimas jornadas la UDA como conjunto, teniendo que vivir de buenas acciones individuales. En resumidas cuentas, este equipo no funciona y solo la calidad de alguno de sus integrantes salvan los muebles de vez en cuando.
Y el responsable de ese desaguisado es Rubi, al igual que lo sería el dueño de una casa si coloca sus enseres de forma desordenada. En Eibar más de lo mismo, Rubi volvió a partir a su equipo en dos (defensa y ataque) en el peor escenario posible, dejando el centro del campo falto de efectivos, en un recinto donde cobra más importancia que nunca la parcela central, ya que sin el control de ella a rivales como el Eibar se les concede casi toda la ventaja.
Pese a observar Rubi el desarrollo de la primera mitad, mantuvo el mismo esquema y equipo tras el descanso. ¿No será que Rubi vio la cosa equilibrada? Yo, hasta lo dudo. Más tarde, se prescindió de Miguel de la Fuente, cuando parecía que el delantero se estaba entonando. Luego fue Embarba el sacrificado, birlándole al Almería la posibilidad de decidir un encuentro tan gris a balón parado. Al final, y precisamente a balón parado, se hizo justicia y el fútbol premió al mejor, pese a la opinión contraria de Rubi.
Desconozco lo que decidirán los que mandan en el club, pero si las cuentas dicen que sería más caro el no ascender que el abono del finiquito de Rubi, me la jugaría a prescindir del técnico catalán. En este momento, dentro y fuera del terreno de juego, la aportación y visión de Rubi va de desastrosa a nula.
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