El acta de Vivancos

La televisión de Turki

  • Demasiado dinero hay en juego como para que el más tonto de la clase decida por todos

  • Gomes puso su granito de arena para que se regresara de vacío

Imagen congelada del gol anulado. Imagen congelada del gol anulado.

Imagen congelada del gol anulado.

Vamos en primer lugar con el gol anulado. Demasiado dinero hay en juego como para que el más tonto de la clase decida por todos. O se muestra una imagen clara del lance, la que se supone que vieron los trencillas con total nitidez, o cabe pensar cualquier otra cosa al respecto, porque si el colegiado visionó la misma imagen que mostró la retransmisión televisiva (así lo ratificó Gomes al término del choque) y aun así aseveró que Sadiq le dio con la mano, es para descender de categoría al colegiado de manera fulminante.

Por menos, cualquier empleado es despedido de una empresa a la que le causa un perjuicio. Solo así, nunca más se atreverá un pipiolo de estos a jugar con el pan de muchas familias si es que no está completamente seguro de dictaminar una acción conforme a lo que está viendo, incluyendo múltiples repeticiones a su servicio y a la del grupito de incompetentes que pululan por el VAR. Acción, reacción, solo así se funciona en un mundo que quiera progresar. Lo demás, es puro corporativismo y colectivismo borreguil al servicio de los más inútiles de esta sociedad.

Dicho esto, Gomes puso su granito de arena para que se regresara de vacío. Es cierto que el Leganés ha mejorado en las últimas jornadas, pero a uno le da la impresión de que los pepineros están un nivel por bajo de los tres primeros clasificados, y a eso no le supo sacar partido la UDA. Los de Garitano lo vieron claro, y se dedicaron a centrar sin descanso durante todo el choque. Una cosa es no exponer en Copa del Rey a determinados jugadores, y otra es reservar a los centrales, posición de menos desgaste, en un partido clave. Por ahí vino el único peligro que pudo crear el Leganés.

Ver a Maras calentando banquillo, y a Ivanildo también durante gran parte del choque, no iguala el error del inepto de amarillo, pero no le va a la zaga. Con una defensa más expeditiva en el juego aéreo y más personalidad sobre el césped , este Almería no hubiera perdido el encuentro. Desde luego, yo no poseo la fortuna de Turki, pero si la tuviera hubiese roto mi televisor, emulando a su excelencia...

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