La valentía del joven Julio emociona a los Reyes en Adamuz: “Había que ayudar a la gente que estaba luchando por su vida"

Con tan solo 16 años, el joven actuó en los primeros minutos del accidente y asistió a los pasajeros atrapados entre los vagones

Sigue en directo la última hora tras el descarrilamiento de los trenes en Adamuz, Córdoba

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Julio Rodríguez, vecino de Adamuz, Córdoba. / Fotografía de la zona cero: Antonio Pizarro
Chantal de la Cruz

20 de enero 2026 - 13:49

Julio Rodríguez tiene 16 años y el pasado domingo actuó sin pensarlo dos veces. Cuando dos trenes descarrilaron en Adamuz (Córdoba), este joven vecino del municipio se convirtió, junto a un amigo, en uno de los primeros civiles en llegar a la zona del siniestro y en ayudar a los pasajeros atrapados. Su gesto, espontáneo y solidario, ha sido reconocido este martes por los Reyes de España, que han querido felicitarle personalmente en una amena conversación durante su visita a la zona cero de la tragedia. Don Felipe y doña Letizia mantuvieron unos veinte minutos de charla con Julio y su familia, interesándose por cómo vivieron aquellos primeros momentos tras el accidente. El joven les relató con naturalidad lo ocurrido describiendo simplemente lo que hizo porque era lo que tocaba hacer. “Nos han dado las gracias por haber contribuido en esto porque fuimos los primeros en llegar”, explicó Julio tras el encuentro. “En una situación tan dura hicimos la labor que pudimos, ayudar a esa gente que estaba luchando por sus vidas”, ha apuntado, mientras atiende a los medios de comunicación.

Julio y su amigo se encontraron con el accidente cuando venían de pescar. Según su testimonio, comenzaron a ver carreteras cortadas, patrullas policiales y ambulancias. Decidieron seguir el rastro hasta llegar a los trenes siniestrados. El joven cuenta que "al principio parecía que uno de ellos estaba ya controlado", pero pronto descubrieron que había otro convoy accidentado a unos 700 metros, mucho más afectado. “Fuimos con mi amigo y llegamos de los primeros. Pudimos sacar como pudimos a la gente que más o menos podía moverse”, relata. Durante esos minutos iniciales, antes de la llegada masiva de los servicios de emergencia, ayudaron a salir de los vagones a varios heridos y los acompañaron hasta zonas donde podían ser atendidos. “Lo que hicimos fue sacar a algunas personas y acompañarlas para que las curaran y las atendieran, hasta que llegaron la Policía, los bomberos y ya se hicieron cargo”, añade.

El testimonio de Julio pone rostro a una realidad que se repitió en Adamuz durante las primeras horas tras el descarrilamiento: vecinos anónimos que, sin medios ni formación específica, dieron el primer auxilio posible. Un ejemplo de cómo, en medio del caos, el apoyo mutuo y la iniciativa ciudadana fueron clave hasta la llegada de los equipos profesionales. Se trata de un ejemplo más del pueblo salvando al pueblo. De este modo, el joven resume su actuación con sencillez: “A los Reyes les he contado nuestra historia tal cual fue. Estábamos allí y ayudamos con lo que estaba en nuestras manos”. Un gesto que, sin grandes palabras, ha convertido a este joven en uno de los símbolos silenciosos de la solidaridad tras la tragedia de Adamuz.

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