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Historias personales en las Jornadas de Daño Cerebral

  • La cuarta edición se celebró el fin de semana y fue organizada por la Asociación Brada

Historias personales en las Jornadas de Daño Cerebral. Historias personales en las Jornadas de Daño Cerebral.

Historias personales en las Jornadas de Daño Cerebral.

El fin de semana se celebró en la Facultad de Ciencias de la Salud de Almería las IV Jornadas de Daño Cerebral Adquirido organizadas por la Asociación BRADA. Un evento que reunió a cerca de una veintena de profesionales del mundo de la Neurorrehabilitación con un único objetivo: alzar la voz para concienciar, tanto a familias como profesionales, acerca de toda la problemática en torno al Daño Cerebral Adquirido. La mayoría de estos profesionales, a pesar de pertenecer a distintas disciplinas, coincidieron en una misma idea: la necesidad de acompañar a las familias en este duro camino.

En palabras de Eva del Águila de CerNep “El daño no solo le ocurre al paciente, es un asunto de familia. Tras la lesión cerebral se producen muchos cambios (el cuidador pasa a ser cuidado, el asistente a ser asistido...). Pero ¿dónde queda la familia en todo este proceso? En la mayoría de los casos olvidada”.

El Daño Cerebral Adquirido es una lesión que se produce en el cerebro de manera repentina e inesperada. Por tanto, aceptar la información y todo lo que conlleva no es un proceso que se realice de un día para otro. Tanto el paciente como su familia necesitan tiempo. Tiempo para asimilar y aceptar todo lo que está ocurriendo. Porque si en algo han coincidido la mayoría de pacientes allí presentes es en que tras un Daño Cerebral ya nunca serás el mismo.

Muchos de estos pacientes se han nutrido de sus experiencias para crear nuevos roles y, ayudar a los que como ellos, se encuentran perdidos.

Aurora Lassaletta es un claro ejemplo de ello. Psicóloga Clínica de profesión sufrió, como consecuencia de un accidente automovilístico, una lesión cerebral. Ahora más recuperada, aunque con las “secuelas invisibles” que ella llama, utiliza sus conocimientos profesionales y su experiencia personal para acompañar en ese camino emocional tanto a pacientes con DCA como sus familias.

Diana de Arias es otro ejemplo de superación. Diseñadora gráfica de profesión a los 23 años se vio sorprendida por este terrible monstruo. Ella, al igual que Aurora, ha utilizado su experiencia para ayudar tanto a los pacientes como a sus familias. Junto a Carla A. Carvalho Gómez, psicóloga y fundadora de Hablemos de Neurociencia, han creado DECEDARIO un juego destinado a trabajar las distintas funciones cognitivas y las habilidades académicas, tanto en niños como en adultos, a través de más de 40 actividades. Este material, entre otras cuestiones, busca minimizar las secuelas del daño y, por tanto, mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

Santi y Javier, son otro claro ejemplo. Ambos músicos de profesión, se vieron sorprendidos por el daño cerebral en distintos momentos de sus vidas. Su amor por la música y su deseo por volver a tocar tuvieron como consecuencia un complejo proceso rehabilitador. Ahora recuperados, junto a su médico rehabilitador, Carmen Mateos, han creado Música Avanza; una asociación a través de la cual se quieren hacer eco del beneficioso poder que posee la música para la recuperación tras sufrir un daño cerebral.

¿Está todo perdido tras sufrir un daño cerebral? Rotundamente no. La experiencia, como en cualquier ámbito de la vida, te sirve para aprender y encontrar nuevos caminos.

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