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6 consejos para mitigar el impacto psicológico del aislamiento

  • La visión positiva sobre la situación y la sensación de contacto social son algunas de las claves para el bienestar mental durante estos días.

6 consejos para mitigar el impacto psicológico del aislamiento. 6 consejos para mitigar el impacto psicológico del aislamiento.

6 consejos para mitigar el impacto psicológico del aislamiento.

Mantener una visión positiva sobre la situación, tener espacios abiertos, garantizar el contacto social, trabajar en las relaciones con otras personas, emplear el tiempo en actividades gratificantes y seguir las indicaciones sanitarias. Estas son las principales recomendaciones de Daniel Velázquez, experto en psicología y miembro de Doctoralia, para reducir los efectos negativos en la salud mental provocados por la situación de confinamiento. A continuación, las trata en profundidad.

1. Cambiar la perspectiva

Aceptar la situación de confinamiento y adaptarnos a esta forma de vida nueva (y temporal) reducirá las secuelas psicológicas de la cuarentena. Mantener una actitud positiva y paciente será el quid para verlo todo desde un punto de vista más optimista. Según indica el psicólogo de Doctoralia, “es mejor enfocarnos en que estamos ayudando a todas las personas de nuestro entorno cada día que pasa sin contagiar ni ser contagiado. Estar dándole vueltas a preocupaciones posibles futuras que no podemos controlar no nos ayudarán en nada”.

2Mantener el orden

El experto afirma que estar sometido a falta de movilidad y de estimulación puede generar ansiedad en las personas, por lo que es esencial que dentro del espacio de confinamiento se mantenga un ambiente agradable y haya un cierto orden, empezando por despejar las estancias para conseguir una mayor sensación de amplitud. Sobre todo, indica Velázquez, “debemos recordar la máxima de no comer ni dormir donde se trabaja, creando un lugar físico para cada actividad. Asimismo, no debemos estar todo el día en pijama y nuestra ropa ha de servir para distinguir momentos de limpieza, trabajo, descanso y ocio.”

3. Trabajar las relaciones

El aislamiento puede llevar a que las personas se sientan fuera de lugar. Según comenta el psicólogo, “relacionarse es determinante en el mantenimiento del vínculo y en la percepción de sentirse unido a los demás. Por eso, en caso de que estemos pasando la cuarentena acompañados, deben trabajarse las relaciones con las personas con las que vivimos y fomentar actividades en común que relajen el ambiente.” El profesional matiza que “aislamiento no significa soledad, aunque estemos pasando esta cuarentena sin compañía. Es uno mismo quien, con las relaciones creadas con el entorno, marca la diferencia: el deporte en pareja o en familia, las charlas con el vecino del balcón de al lado de cada tarde, los aplausos y canciones desde la terraza con mis vecinos...Todo ello nos ayuda a sentirnos parte de todo y no solamente como individuos”, apunta Velázquez.

También es importante buscar vías de contacto social y emocional a través de distintos canales, ya sea videollamadas, llamadas telefónicas, o servicios de mensajería instantánea,  para sentir cercanía con otras personas y no caer en el sentimiento de soledad por aislamiento social

4. Tiempo para disfrutar

El tiempo de confinamiento puede provocar desazón. Hay aprovechar este período y dedicarlo a actividades gratificantes que nos ayuden a olvidarnos del reloj. También es ideal organizarse, establecer unas ocupaciones diarias que estimulen creatividad e intelecto y aprender algo de todo este proceso. “Cuando hay un aprendizaje en una situación de nuestra vida, ya habrá valido la pena para el futuro”, asegura Velázquez. “Todos tenemos un libro pendiente desde hace mucho tiempo para leer y ya no tenemos excusa. Los juegos de mesa con familia e hijos también serían buenos ejemplos de cómo disfrutar de ese tiempo.

5. Promover la sensación de libertad

Algunos individuos interpretan el confinamiento como falta de libertad. El experto indica que “es esencial positivizar el lenguaje mental y no sentir menoscabada nuestra libertad”. En el pensamiento se estructura la visión que tenemos del mundo que nos rodea, por ello es necesario mantener un lenguaje mental positivo, ver las cosas de otra manera y no tomarlas como algo personal. “Se trata de intentar parar el bucle negativo y desplazar la atención a otra cosa. No somos responsables de que un pensamiento venga a nuestra mente, pero sí lo somos de regocijarnos en él”.

6. Relativizar el peligro

Tomando las medidas de precaución indicadas por las autoridades se reduce al mínimo el peligro de contagio por coronavirus, por lo que, dentro de los riesgos, hay que relativizarlo. Un miedo exagerado puede suponer una grave dificultad a la hora de retomar la vida cotidiana, por lo que ante esta situación extraordinaria hay que actuar de manera responsable y paciente, buscando el equilibrio.

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