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Dalías, refugio del tirabeque

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Tirabeques y présules, escasos en la provincia pero con identidad propia en Dalías, donde se erigen como santo y seña de una extensa historia agrícola. Ambas leguminosas, producidas desde principios del siglo XX en su término municipal, persiguen la catalogación de Indicación Geográfica Protegida con el objetivo de visibilizar los que probablemente sean los dos cultivos más arraigados de la zona, cuando cogieron el testigo de una uva de mesa que era base de la economía local y terminó yendo a menos hasta caer en el ostracismo.

Hoy, con permiso del pimiento, que actualmente representa el 90% de la producción de hortalizas en terreno daliense (de unas 700 hectáreas), tirabeques y présules buscan darse a conocer a través de la catalogación de IGP promovida por el Ayuntamiento, que se ampara en unas características muy particulares que hacen de estos productos únicos en su especie. "Acciones como el reciente showcooking desarrollado en el mercado de abastos de la capital, las I Jornadas de Tirabeques de enero o la iniciativa gastronómica de ofrecer tortilla de présules en los establecimientos hosteleros del municipio en las últimas semanas, forman parte de una iniciativa clara que quiere poner en valor ambos cultivos, tan arraigados en este municipio y cuyas variedades provienen de la simiente de los más viejos del lugar. Ambos son productos con un sabor y una textura muy concretas, que los hacen especiales. Por todo eso hemos iniciado los trámites para conseguir esa Indicación Geográfica Protegida que, en nuestro caso, y dado el amplio abanico de particularidades que los envuelven, estoy convencido que conseguiremos", reconoce Francisco Giménez, alcalde de Dalías, quien recuerda como antaño, "ya tuvimos nuestra propia marca de uva de mesa".

CampañaLos productores están finalizando ahora la recolecta del segundo ciclo

Paradógicamente, tal y como cuentan a Diario de Almería tanto el primer edil como el concejal de Agricultura, José Juan Gutiérrez, los présules y tirabeques dalienses son dos grandes desconocidos, incluso en la provincia. La mayor parte de las 20 hectáreas destinadas a ellos en esta campaña han estado en producción estructuradas en dos ciclos. El primero de septiembre a noviembre y el segundo desde Navidad a primavera. De hecho, en estos momentos se están viviendo los últimos coletazos de esa recolección.

"Estos cultivos son únicos por tres factores bien diferenciados y que combinados dan lugar a unos productos que, aun desarrollando las mismas variedades en otras zonas, nunca podrían ser como las que aquí crecen", revela Gutiérrez, en referencia al agua, que viene del arroyo de Celín y cuya salinidad es prácticamente nula. "Cada semana nos hacen análisis de la calidad en nuestros pozos y es inmejorable", sostiene. Luego está la tierra. En Dalías es especialmente rica en sustratos, ya que sus agricultores han heredado la buena costumbre de abonar en verde, algo que se viene persiguiendo para mejorar la sostenibilidad del agro almeriense y que en esta zona es una realidad desde hace muchas décadas. Y por último el clima. La orografía daliense favorece este cultivo al estar fortificada por mazizos montañosos. "Es un clima benigno para estas leguminosas. Ni mucho frío en invierno, ni mucho calor en verano".

Tanto tirabeque cono présule piden frío, no necesitan de mucho abono pero, eso sí, su manejo agronómico en la recolecta es complejo y requiere de una importante mano de obra. Factor clave a la hora de darle salida comercial, ya que si bajan de los dos euros, los productores dalienses no lo comercializan.

El présule tiene una productividad de 2-3 kilos por metro cuadrado y suele subastarse entre los 3 y 5 euros. En el caso del tirabeque, el rendimiento es algo menor, pero las pizarras lo aproximan más a los cinco euros para el agricultor y sus cotizaciones suelen aguantar mejor con el paso de las semanas.

Pero lo que más llama la atención, sin duda, es el sabor de ambos productos, destacando sobremanera su gran dulzor. En el caso del tirabeque, se puede comer como un snack, en fresco, y atractivo para el consumidor por el chasquido al morderlo. Y todo ello sumándole la multitud de beneficios para la salud que proporciona y que hacen de él un alimento recurrido y recurrente para el ámbito gourmet.

Para dar buena cuenta de ello y aprovechando que aún están algunas de las últimas leguminosas aún en planta, solo hay que hacer un pequeño recorrido por algunos de los invernaderos (también se cultivan bajo malla) que hay en el municipio.

El joven Javier Gómez abre las puertas de su finca a Diario de Almería, donde cuenta con 5.000 metros cuadrados destinados a ambas leguminosas. Mientras explica la técnica que atañe a la recolecta, donde se coge cada vaina con sumo cuidado y dejando una pequeña porción de tallo para asegurar que le sigan llegando nutrientes hasta el consumidor final, invita a probar sus présules y tirabeques directamente, desde la mata. "No necesita nada y su sabor es espectacular", reconoce orgulloso, y es que ambos productos pueden asemejarse casi a una golosina, un capricho de lo más natural para el paladar.

De hecho, en el término municipal de Dalías toda la producción es 'bio', bien sea porque se desarrolla bajo control biológico y, la que no, es 100% ecológica. Un valor añadido para este y todos los productos de una tierra que nació para ser un referente de la agricultura almeriense y que hoy busca el reconocimiento y la posición que se merece.

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