Recursos Hídricos El agua desalada, una garantía para el futuro del Poniente

  • El Poniente contribuye a la regeneración de los acuíferos consumiendo cada vez más litros procedentes del mar, un plan que lidera Roquetas

De los grifos roqueteros mana un 86% de agua desalada. De los grifos roqueteros mana un 86% de agua desalada.

De los grifos roqueteros mana un 86% de agua desalada. / D. A.

Si por algo se conoce a Almería en España y Europa, entre otros atributos positivos, es por la sobresaliente optimización que hace de sus escasos recursos hídricos. Siendo, como es, la provincia más importante del país en la producción hortofrutícola intensiva, es también una de las que cuenta con menos agua disponible tanto para riego como para abastecimiento doméstico, situación que comenzaba a ser dramática en la comarca del Poniente ante la cada vez más escasa reserva del acuífero subterráneo del que se surtían cientos de miles de personas. Esto comenzó a cambiar con la puesta en marcha de la planta desaladora del Campo de Dalías, ubicada en Balerma (El Ejido), la punta de lanza del plan de choque acordado entre los ayuntamientos de El Ejido, Vícar y Roquetas y la Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente para permitir que éste se regenere óptimamente.

De todos, el municipio de Roquetas de Mar es el que más adelantado está en la utilización del agua desalada y de hecho alcanza ya casi el 90%, que será el 100%, si todo va bien, en un plazo no superior a dos años. Hoy, nueve de cada 10 gotas de agua que brotan de sus grifos (de todos los grifos del municipio) son de agua de mar desalada.

Vícar y El Ejido están más retrasados que Roquetas en el sistema de canalizaciones. En Roquetas el agua desalada supone ya el 86% de toda la que sale por los grifos, y en dos años se espera alcanzar el 100%

Han pasado más de 12 años desde que los tres ayuntamientos y la Junta Central de Usuarios se comprometieran para la explotación y financiación del agua desalada con la puesta en marcha de la planta de Balerma, cuya construcción no estuvo exenta de un importante sobrecoste respecto del presupuesto inicial (un 25%, ascendiendo a 144 millones) y no pocas trabas burocráticas. Nueve años después de aquella firma, y tras varios meses de pruebas, la planta entró en funcionamiento hace más de tres años (finales de 2015), recorriéndose desde entonces un camino que desemboca hoy en una red prácticamente finalizada en Roquetas, y más retrasada en El Ejido y Vícar.

Hace apenas unas semanas las cuatro entidades implicadas y la sociedad estatal Acuamed firmaron una adenda al convenio original, una actualización con la inclusión de distintas modificaciones en diferentes ámbitos. Entre otras, se establece un sistema de financiación más justo precisamente en función de las diversas situaciones en las que se encuentran las canalizaciones a los distintos municipios, que pagarán más o menos en función de si reciben más o menos agua. Así, Roquetas recibirá este 2019 medio Hm3 más (8’5) de lo previsto inicialmente, Vícar medio menos (6’5) y El Ejido se queda igual (7’5), mientras que la Junta Central contará igualmente con 7’5.

Lo bueno, y así lo defiende la empresa Hidralia, encargada de las obras de suministro doméstico para Roquetas de Mar, es que con la llegada efectiva del agua desalada a todos los hogares no solo se contribuye decisivamente a la regeneración del acuífero y, por tanto, a garantizar el futuro hídrico tanto de los habitantes como de las producciones agrícolas, sino que además los usuarios salen ganando en calidad del líquido elemento.

Hidralia culminó en Roquetas la integración del agua desalada dentro del sistema de abastecimiento municipal de agua potable el 3 de noviembre de 2017. Sin embargo, ésta no fue la única obra que fue necesario acometer para la incorporación al servicio de abastecimiento del agua desalada. Durante el primer semestre de 2016, Hidralia llevó a cabo una serie de obras en la red de distribución en distintas zonas como el Cementerio de Aguadulce, Depósito de La Junta, Camino de los Depósitos y Carretera del Cementerio de Roquetas, cuyo objetivo era permitir la máxima distribución y homogeneización posible del agua desalada. Se permitía así la ejecución y puesta en marcha de la segunda toma de la desaladora en agosto de 2016, permitiendo distribuir en un principio hasta 2,5 Hm3 de agua desalada y 6,5 Hm3 al año siguiente, 2017. La cifra volvió a ascender en 2018 y en este 2019 se contará con los reseñados 8’5 hectómetros cúbicos, cifra que supone el 86% del agua potable que se consume en Roquetas.

De forma paralela a este proceso de introducción de recursos hídricos procedentes de la desaladora, Hidralia inauguró la primera estación de regulación hidráulica autosuficiente, mediante la generación de energía eléctrica a través del flujo de agua por una turbina

Será en los próximos dos años cuando se complete este porcentaje gracias a la construcción de nuevas conducciones que comenzará en los próximos meses. Roquetas de Mar ha sido el municipio pionero en la comarca en la distribución de agua desalada, logrando una mejora sustancial del agua distribuida tanto en color, sabor y olor, así como una reducción de los índices de salinidad.

De forma paralela a este proceso de introducción de recursos hídricos procedentes de la desaladora, Hidralia inauguró la primera estación de regulación hidráulica autosuficiente, mediante la generación de energía eléctrica a través del flujo de agua por una turbina. Se trata de un importante avance en la búsqueda de fuentes renovables de abastecimiento energético que permiten la regulación y el mantenimiento de las condiciones de presión y caudal en la red de distribución que abastece al núcleo de Roquetas y a Las Salinas.

Andrés Martínez Gumbau, gerente de Hidralia: “La calidad del agua hoy es inmejorable”

–¿Qué beneficios tiene para los consumidores que por sus grifos salga agua desalada?

–Lo primero que han notado los ciudadanos de Roquetas con el cambio de la fuente de suministro ha sido una mejora importantísima en las características organolépticas del agua que sale de sus grifos. El color, olor, turbidez y sabor del agua ha mejorado sensiblemente. Siempre se ha podido beber agua del grifo, las garantías sanitarias siempre se cumplen, pero ahora es mucho más agradable su consumo. Los ciudadanos podrán dejar de comprar descalcificadores, equipos de ósmosis inversa que suavizaban el sabor o ir a la tienda por agua embotellada, por lo que el ahorro económico también es importante. El agua de los pozos, además, es mucho más dura –contiene cal– y gracias al uso del agua desalada se podrán evitar las típicas averías domésticas ocasionadas en electrodomésticos y, en ocasiones, la sensación de picor tras darse una ducha. Actualmente, la calidad del agua que están recibiendo los vecinos de Roquetas hoy es inmejorable.

–El agua de las poblaciones costeras tradicionalmente no tiene buen sabor. ¿Esto cambia con el agua desalada?

–Naturalmente. Exactamente igual que sucede en Roquetas de Mar.

–¿En qué medida se beneficia el sector agrícola con la nueva situación?

– Nosotros suministramos agua a la población, no a los regantes, aun así pensamos que la lucha contra el cambio climático y conseguir un verdadero desarrollo sostenible pasa por la optimización de los recursos y su gestión. En esta línea, desde Hidralia en Roquetas trabajamos junto con la Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente Almeriense y el Consorcio de Aguas del Poniente Almeriense para conseguir la reutilización del agua depurada de la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de Roquetas de Mar para su uso agrícola, recreativo y riego de jardines municipales. Estamos en un clima mediterráneo y una zona especialmente seca. Todos los sectores somos conscientes de la necesidad de cuidar y optimizar el uso del agua para no desperdiciar ni una gota.

–Sin esta reconversión del modelo para proteger los acuíferos, ¿sería posible, sostenible, vivir en esta zona de Almería?

–No sería sostenible. El Acuífero del Poniente Almeriense está sometido a muchas presiones y no hay que olvidar que el agua dulce es un recurso finito. Sólo el 2,5% del agua de la Tierra es dulce, y de ese porcentaje tan solo el 0,01% se encuentra en ríos y lagos. Un 0,5% se encuentra en depósitos subterráneos, lo que da una buena idea de por qué conviene conocer y cuidar los acuíferos muy bien. Hidralia mantiene una apuesta clara por la lucha contra el cambio climático, y en esta lucha la protección medioambiental y de las fuentes de captación de agua es fundamental. En esta zona de Almería, es absolutamente insostenible seguir sacando agua del acuífero.

–¿Qué obras faltan por hacer en Roquetas referentes al agua desalada? ¿Cómo es la situación de Roquetas comparada con otras poblaciones como Vícar o El Ejido?

– Actualmente restarían por ejecutar ciertas obras de conducción entre las tuberías principales que van desde la desaladora hasta Roquetas. También está prevista la inversión en un nuevo depósito de 10.000 m3 que junto a los demás disponibles servirían para llegar al 100% de agua desalada lista para el suministro. Además, este último depósito contendría una reserva para que, en caso de averías u obras de adecuación de la red, la población tenga asegurada este recurso hídrico. Respecto a poblaciones cercanas como El Ejido o Vícar, Roquetas lleva cierto adelanto en adecuación de la red y suministro de agua procedente de la desaladora. A ellos aún les quedan algunas obras de adecuación para implementar este suministro en toda su población.

–La llegada del agua desalada ¿encarece el recibo? ¿Es mucho más caro producir agua desalada? ¿Bajará el precio a corto o medio plazo?

–El tratamiento para conseguir que el agua salada del mar sea potable es sensiblemente más caro que si se capta el agua de ríos, lagos, embalses o pozos, cierto. Pero hay que destacar también que la llegada del agua desalada conlleva un ahorro para el ciudadano. Los roqueteros no van a necesitar descalcificadores o equipos de ósmosis inversa particulares o comunitarios. La vida útil de sus electrodomésticos será superior a la actual y también la de las propias infraestructuras (tuberías) públicas y privadas, minimizando averías y costes de mantenimiento. No van tener que ir forzosamente a comprar agua embotellada al supermercado, lo que puede suponer un ahorro superior al mes de 36 euros (coste de compra de agua embotellada estimado para una familia de 4 personas, consumo de 1,50 litros por persona y día y precio de 0,30 euros la botella de agua de 1,50 litros). Además, claro, del beneficio medioambiental que supone para todos.

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