El Cristo llegó al Mar en Roquetas

El crucificado de Ventura Gómez Rodríguez recorrió el pasado sábado las inmediaciones de la Parroquia de Santa Ana en su procesión La comitiva municipal estuvo presente en este acto

El Cristo llegó al Mar en Roquetas
José A. García

17 de agosto 2016 - 01:00

Roquetas vibró el pasado fin de semana, concretamente la tardenoche del sábado, con el Santísimo Cristo del Mar, una de las imágenes de más arraigo y devoción de todo el poniente almeriense.

La Eucaristía comenzó a las 19:30 horas en la imponente Iglesia Parroquial de Santa Ana, sede que alberga a la Patrona de los roqueteros. La Santa Misa fue oficiada por el párroco de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Aguadulce y Delegado Episcopal para las Misiones, Antonio Jesús Martín Acuyo. Durante la misma, al igual que en la posterior procesión, estuvo presente toda la corporación municipal de Roquetas con su alcalde a la cabeza, Gabriel Amat.

A las ocho y media de la tarde la Agrupación Musical Arroquia Martínez de la localidad jienense de Jódar comenzó a interpretar en ordinario para, seguidamente, entonar su primera marcha lenta con la que entró la formación musical al templo junto a los portadores que llevaron al Santísimo Cristo del Mar.

Una vez dentro de la iglesia, la agrupación jienense siguió interpretando su himno al Santísimo Cristo del Mar mientras los citados portadores se colocaron para levantar por primera vez a este imponente crucificado salido de la gubia de Ventura Gómez Rodríguez en el año 2005.

A los sones de la Marcha Real salió el impresionante paso tallado por el sevillano Antonio Ibáñez que portó al titular cristífero a la calle. Multitud de roqueteros y cofrades venidos de toda la provincia se congregaron en este momento tan especial de la salida del crucificado.

A los sones de las marchas Gitano de Sevilla y Pasión en Huelva y el estruendo de cohetes comenzó a procesionar el Santísimo Cristo del Mar por las principales calles de la feligresía de la Parroquia de Santa Ana. El cortejo, que fue precedido por los más pequeños de la pre-hermandad ataviados también con el uniforme de marinero que vistieron los portadores se dirigió hasta el Castillo de Santa Ana donde los portadores bajaron a la imagen de su trono para ser llevada por las portadores hasta la playa. Allí, sobre una tarima y mirando hacia el mar, fue bendecida la talla con agua. Tras este acto, el más esperado, el Cristo del Mar fue nuevamente entronizado y la procesión continuó de regreso hacia su templo para hacer su entrada ya entrada la noche entre los aplausos de sus vecinos.

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