Cruz Roja, siempre junto a los mayores
Coronavirus en Almería
La oenegé recupera paulatinamente sus actividades con un sector vulnerable a la COVID y la soledad
Con la llegada de la COVID-19 las calles se vaciaron y también las casas de nuestros mayores. El colectivo de mayor riesgo no solo ha sufrido los efectos del virus, sino también los de la soledad. Ahora que las calles, terrazas y locales ven pasar la gente con cierta normalidad, los hogares de los más mayores siguen sin vivir el ajetreo de hace unos meses.
Pero las personas mayores no sufren solo la soledad sino que también el maltrato. Por ello Cruz Roja desarrolla el proyecto Buen Trato a las Personas Mayores: Promoción del trato adecuado y protección frente al maltrato. Se trata de una iniciativa novedosa sobre “un problema existente en nuestra sociedad pero que está invisibilizado”. “El objetivo es mejorar la protección y la capacidad para afrontar una posible situación de maltrato que se pueda estar dando, se haya dado o exista riesgo de suceder contra una persona mayor dada su situación de especial vulnerabilidad”, explica la responsable del programa de Mayores de Cruz Roja, María del Mar Moreno. “Queremos también influir en la sociedad cambiando la imagen que se tiene de los mayores.
Esta campaña continúa pero además estamos reanudando las actividades con este colectivo en el que el contacto es tan importante y tenemos que trabajar poco a poco la vuelta a la normalidad, con todas las actividades que se llevan a cabo desde los distintos proyectos del área de mayores”, puntualiza Moreno.
“Los domingos nos reunimos toda la familia y ahora no. Yo no sé si eso volverá, no sé si llegaré a vivirlo otra vez” cuenta María, usuaria de uno de los proyectos que lleva a cabo la entidad con Personas Mayores. Con 73 años vive sola, lleva muchas semanas sin ver a su familia. “No veo a mis nietos ni a mis hijos y eso es muy difícil”, continúa entre lágrimas. “Los veo por videollamada, pero a mí me gustaría tener a mis nietos, poder abrazarlos y besarlos”. El día se le hace largo y la espera eterna, aunque ahora empieza a retomar sus hábitos. “Por las tardes vamos Damiana y yo a dar una vueltecica y se hace la tarde más corta”. Con Damiana solía ir a la oenegé todos los miércoles : “nos hace mucha falta lo que teníamos, todo, la familia, las amistades y la Cruz Roja, que lo echamos muchísimo de menos”.
No está siendo fácil, nuestros mayores tienen miedo. Miedo de volver a salir, de volver a tocar y de volver a abrazar. Pero no solo ellos, también los responsables de la asociación se muestran con temor de tornar a una normalidad que, en este colectivo, tardará en llegar mucho más que en cualquier otro, aseguran.
Cruz Roja Almería acogió el año pasado a más de 5.200 mayores. En lo que va de 2020 ya son 4.800 las personas que han sido atendidas por la oenegé.
“Hemos atendido a quienes no podían salir de casa. También muchos se encuentran en situaciones económicas más complicadas. Los mayores han tomado las riendas de numerosas familias y la pensión da para lo que da”, admite María del Mar.
Los relojes se pararon en marzo. Las actividades de mayores cesaron de golpe y la normalidad tardará en volver. Los proyectos se adaptaron a la nueva forma de vivir. La responsable provincial coincide con Antonio Caldero, uno de los técnicos de intervención social de mayores, en que se han tenido que reinventar. Esta reinvención ha pasado por llamadas telefónicas semanales de seguimiento, reparto de kits de trabajo o guías de ejercicio en casa. “A pesar de todo no hemos dejado de estar a ahí, a su lado” cuenta Antonio.
La oenegé empieza a retomar poco a poco sus actividades, pero de forma muy paulatina. “Junio empezó con acompañamientos al médico, una de las acciones que se ha reanudado de manera presencial y que era muy necesaria”, cuenta la técnico Belén Martínez.
Los mayores siguen sufriendo los efectos de la pandemia. Nuestros abuelos quieren volver a estar cerca de sus seres queridos, abrazarlos y darles todo el cariño que han estado acumulando.
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