Obituario

A Simón Venzal, in memoriam

A Simón Venzal, in memoriam A Simón Venzal, in memoriam

A Simón Venzal, in memoriam

CUANDO el otoño se abre paso y la lluvia bendice los campos almerienses, anoto en la agenda del alma otra definitiva ausencia. Simón Venzal, mi amigo, ha fallecido en Almería. La noticia me invita a cerrar una página de mi propia experiencia vital. Desde hace tantos años que apenas recuerdo, Simón Venzal me ha acompañado con su sabiduría su consejo y su amistad. Recuerdo aquel joven abogado entonces en el despacho de Don Rogelio Pérez Burgos, abogado de mi familia.

Y aquellos lejanos años cuando falleció mi padre y Simón entró en el eje de nuestras vidas. No podría describir aquí lo que significa la palabra confianza. Mi joven madre y nosotros niños confiamos en Simón para resolver cuestiones extra judiciales que sirvieron para señalar nuestros pasos en la buena dirección y solucionar lo que mi padre no pudo solucionar en años de postración y larga enfermedad.

Desde entonces, más de medio siglo, fueron tejiéndose unos lazos de amistad que me honra y que me han guiado en tantas ocasiones. Pero más allá de mi emoción y mis vivencias, tuve ocasión de corroborar en mis años de director de la Voz de Almería el prestigio y la dimensión extraordinaria de Simón Venzal como abogado de reconocida profesionalidad y como persona honesta que siempre supo estar a la altura de las circunstancias. Por sus muchos méritos y el afecto de sus compañeros fue elegido Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Almería durante muchos años y tengo testimonios de su impecable labor de la que quedará huella imperecedera.

Han sido muchos los aciertos y los afectos que han acompañado a Simón a lo largo de su vida y un enorme caudal de respeto y consideración más allá del ámbito de la abogacía. Su extraordinaria dignidad a lo largo de años de sufrimiento porque la vida no siempre es justa con quien lo merece. No cayó en la tentación del abandono de la abogacía y continuó en pie erguido en el pilar de la fe que le sostuvo en el sillón de su despacho hasta el último aliento; su familia, su profesión, su responsabilidad y siempre atento a sus clientes y amigos con la experiencia de la palabra reflexiva y calmada.

Almería ha perdido a uno de los grandes. De los que dejan nombre y huella de su paso por esta tierra. Y creo sinceramente que su dilatada labor se ha de situar mas allá de su despacho porque Simón fue uno, entre otros ilustres. que han contribuido a la prosperidad y prestigio de Almería. Más allá del ámbito local puedo dar fe de su reconocimiento entre los grandes de la abogacía y de la administración de Justicia. Mi familia y yo mismo habremos de lamentar la pérdida de nuestro abogado, con mayúsculas, y nuestro amigo.

Y los almerienses de toda condición por haber perdido una persona muy meritoria que superando dificultades y con su propio esfuerzo supo labrar su destino culminando una vida de la que su familia puede sentirse orgullosa. Me acompañará su recuerdo, su sonrisa y todo lo bueno que de él aprendí. Descansará en paz en la infinita luz que acoge las almas de los justos. Y en nosotros quedará su ejemplo y las virtudes que alumbraron su vida.

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