Silencio municipal para que perros de discapacitados puedan ir en autobús
María Molina espera desde hace tres meses que el Ayuntamiento conteste a su solicitud para poder ir a trabajar con sus perros de terapia
Con una experiencia de más de diez años como fisioterapeuta, María Molina ha decidido invertir su tiempo y su dinero en crear Fisiodog, un centro de fisioterapia infantil y terapia asistida con perros, actividad en la que se ha especializado. Hasta aquí no dejaría de ser un caso más de una joven emprendedora que a sus 33 años lucha por salir adelante con una mochila cargada de ilusiones, responsabilidad e incertidumbre; pero María une a esa nueva y esperanzadora etapa de su vida un grado de minusvalía de carácter sensorial del 75%, debido a una "pérdida de agudeza visual binocular grave y miopía no filiada", reconocido desde 2009 por el Centro de Valoración y Orientación de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía,
María siente auténtica pasión por los perros, lo que la ha llevado a pertenecer a varias protectoras de animales y a trabajar con ellos profesionalmente después de superar con éxito los cursos que les capacitan para su labor terapéutica. Ella realizó un ciclo formativo de técnico en terapia y actividades asistidas con perros, mientras sus más fieles compañeras, Kira y Noa, labrador retriever y mestiza respectivamente, obtuvieron sus certificados de aptitud tras pasar las exigentes pruebas certificadas por el Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln, en la provincia de Madrid.
La discapacidad de María le impide conducir un vehículo por lo que para desplazarse a su trabajo se ve obligada a utilizar el transporte público, autobuses urbanos a los que no puede acceder con sus perros ya que no están considerados como perros guía sino de terapia, cualidad no contemplada en la ordenanza municipal de la capital. Ante esta situación, Molina presentó el pasado 10 de febrero en el registro del Ayuntamiento una solicitud "para que se modifique la ordenanza y permitir el acceso de los perros de terapia a los autobuses del servicio urbano o, al menos, una autorización para casos individuales y concretos en los que los perros fuesen correctamente identificados en sus arneses, como los de terapia, en cuyo caso me encuentro, o aquellos destinados a la asistencia a minusválidos".
Además de su petición, María Molina presentó en la misma fecha una solicitud de cita con la concejal responsable del Área, María Muñiz. "Estaba convencida de que su profundo sentido social acogería con interés mi petición y haría lo posible por allanar mi dificultad de desplazamiento por motivos laborales, que se hace especialmente penoso en días de lluvia, viento y en los calurosos del verano". Desde entonces han pasado más de tres meses sin que María haya recibido una respuesta oficial a su petición, ya que hasta ahora sólo ha encontrado un comentario a través de Facebook, medio por el que Molina también se dirigió al alcalde y a la concejal, diciendo "Respecto a tu petición en concreto, me parece justa y además , María Muñiz ha escrito a Surbús para que lo consideren". Éste es el comentario que dejó el alcalde Luis Rogelio Rodríguez Comendador en Facebook el 16 de marzo, mientras Muñiz respondía el 7 de abril, ante la insistencia de Molina por este mismo medio, que "estamos sugiriendo a Surbús que los homologue a los perros guía, pronto te diremos algo". Pero el tiempo ha seguido pasando y María Molina se desplaza cada día andando desde la calle Melilla, en el barrio de El Zapillo, hasta la Bola Azul, con unas temperaturas extremas y una línea de autobús, la 12, con paradas a pocos metros de su casa y muy cercana a su centro de trabajo.
La situación de María, única en Almería, pero cada vez más frecuente, sí está contemplada y regulada en Madrid -donde sí ha podido ir en metro y bus con sus perros de terapia- a través de una normativa dirigida a aquellas personas que, por su discapacidad o enfermedad, no sólo visuales sino también físicas, intelectuales o sensoriales, requieran el acompañamiento de un perro de asistencia.
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