Villa Arriba y Villa Abajo en el Mercado
Los vendedores no superan su división y la Plaza sigue sin ampliar su horario a las tardes y sábados
Entrar en el Mercado Central y preguntar por el horario de tarde es como prender un misto en una gasolinera. La Plaza, según los planes iniciales cuando comenzaron las obras de rehabilitación, debería haber ampliado su horario hace tres años si bien, por una razón u otra, la decisión ha ido demorándose y, por el momento, no se vislumbra cambio alguno. En el fondo, existe una hasta palpable división entre los propios comerciantes.
Tras el periplo en el mercado provisional de carretera de Ronda, regresaron a la remodelada Plaza un total de 92 puestos repartidos de la forma tradicional. En la planta sótano, como antaño, el pescado, y arriba, la venta de frutas y verduras, junto a las carnicerías, bares, encurtidos, flores, y otros. Si en el pasado, cuando existían múltiples asociaciones, las tomas de decisión dejaban notar entonces la división por sectores, ahora que dichas asociaciones han desaparecido la brecha sigue estando presente. Como en Villa Arriba y Villa Abajo: los que están a favor de la ampliación horaria y los que se oponen a abrir por las tardes y sábados por la mañana. En definitiva, fruteros y carniceros y, en el otro extremo, los pescaderos.
Cada parte aporta sus motivaciones y razones, todas comprensibles, pero irreconciliables. O casi. Arriba consideran necesario acceder a la nueva clientela que entienden que le puede aportar la adaptación del horario de venta a la vida actual con la mujer plenamente incorporada en el mundo laboral. Abogan por la apertura ininterrumpida hasta las nueve y media de la noche al objeto de aprovechar también el tirón del supermercado.
Una vez finalizadas las obras de rehabilitación, el Ayuntamiento pospuso la ampliación horaria a la apertura del mencionado súper, una pieza clave en la modernización de la oferta de la Plaza al objeto de poder ofrecer en un mismo recinto la totalidad de los productos de una completa cesta de la compra, en aras de hacer fuerte al mercado minorista frente a grandes superficies. El supermercado abrió sus puertas finalmente en junio, pero la Plaza sigue estando cerrada por las tardes. Abajo, no quieren.
Explican los pescaderos que sus razones son obvias. La lonja también abre a las seis de la tarde y "si estamos allí, no podemos estar aquí". A esta cuestión de puestos atendidos en su mayoría por una única persona, se suman las horas que la pescadería requiere. A las cinco y media de la mañana comienzan su trabajo, el cual ven imposible prolongar hasta las nueve y media de la noche sin que ello les suponga un sacrificio de las horas que le quedan para la vida familiar, a la que no están dispuestos a renunciar.
Los carniceros podrían ser los más interesados en este sentido de la apertura por las tardes, ya que podrían realizar en el mismo puesto del Mercado los trabajos correspondientes al obrador, pudiendo, apuntan desde otros sectores, beneficiarse en algunos casos del ahorro del alquiler y, de cualquier forma, dedicando prácticamente las mismas horas de trabajo a la par que atienden a los clientes de la Plaza. Los vendedores del pescado suman un tercio en la representatividad del mercado, aunque aseguran que "si los de arriba quieren abrir, que lo hagan. Nosotros no".
Entre este villa arriba, villa abajo, se encuentra el Ayuntamiento, que podría ofrecer ese puente hacia una medida reconciliadora con la autorización de la apertura de la Plaza en horario vespertino a aquellos interesados. En septiembre había prevista una reunión con los comerciantes, que sin embargo, a día de hoy, no se ha producido. Será antes de la campaña navideña.
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