¿Es Almería cara o barata para vivir? La mitad del sueldo se va en gastos básicos

El coste de vida básico en Almería asciende a 16.672 euros al año, el 49% del salario familiar medio

Vivir en Almería es ahora más difícil: el dinero rinde cada vez menos

Una comerciante cobra a una señora en el mercado. / Europa Press

Pese a que hoy continúa entre las capitales más asequibles de España, Almería llega a este punto después de dos décadas de pérdida real de nivel de vida y un encarecimiento sostenido de la alimentación, la vivienda y la energía. Los hogares destinan ya cerca de la mitad de su sueldo a gastos esenciales, una situación que permite resistir mejor que en otras ciudades, pero que convive con una presión acumulada que condiciona el día a día de miles de familias.

El análisis procede del informe elaborado por Roams, difundido por Bankinter, que mide el coste de vida en 52 ciudades a partir de más de treinta indicadores económicos. El estudio combina datos reales de consumo, vivienda, energía, tasas municipales y precios inmobiliarios para obtener una radiografía precisa del presupuesto familiar.

Según estas cifras, una familia tipo —pareja con un hijo en una vivienda de 90 m²— gasta en la capital 16.672,13 euros anuales en vivienda, suministros, transporte, impuestos, alimentación y ocio básico. Esa cantidad supone el 49,15 % del salario familiar medio, estimado en 33.924 euros.

Este porcentaje sitúa a Almería lejos de capitales como San Sebastián (64,07 %), Málaga (63,05 %), Cádiz (61,11 %) o Barcelona (59,18 %). En el contexto andaluz, solo Jaén, Huelva y Córdoba presentan un coste relativo menor.

Dos décadas de precios disparados en lo esencial

Pero la fotografía actual no oculta la tendencia de fondo. Según el IECA, INE y la Agencia Tributaria, la provincia acumula un encarecimiento del 69,1 % desde 2002: el IPC pasó de 70,123 puntos a 118,581 en 2025. Este aumento supera con holgura el crecimiento de los salarios.

La alimentación es la categoría más golpeada. En veinte años, su índice sube un 103 %, pasando de 64,942 a 132,232 puntos. La cesta básica es hoy el principal factor de erosión del poder adquisitivo en los hogares almerienses.

También la vivienda, junto con electricidad, agua y gas, se ha encarecido un 93 % en la provincia, de 59,547 a 114,742 puntos. La energía es ya uno de los elementos que más condiciona cada mes el presupuesto de las familias. El ocio fuera del hogar tampoco se libra: restauración y hoteles han subido un 79,4 %, de 69,427 a 124,530 puntos. Comer fuera o mantener costumbres sociales cuesta hoy mucho más que a comienzos del siglo.

Mientras tanto, los ingresos avanzan considerablemente más despacio. Según la Agencia Tributaria, el salario medio bruto en Almería pasó de 10.668 euros en 2002 a 16.220 en 2021, un crecimiento del 52 %. El IECA cifra los salarios en 15.957 euros en 2022 y 16.945 euros en 2023, siempre por debajo del aumento real del coste de la vida.

Una ciudad asequible hoy, pero con una presión que sigue viva

La combinación de precios altos en los grupos esenciales y sueldos más bajos explica por qué muchas familias sienten todavía un margen económico reducido, pese a que la ciudad aparece entre las más asequibles del país. Ese equilibrio frágil es el que convierte el 49 % de gasto esencial en un dato útil, pero también insuficiente para medir toda la presión que soportan los hogares.

En el ámbito fiscal, Almería aplicará en 2026 la rebaja del IBI (del 0,61 % al 0,575 %) y la reducción del 5,2 % en el impuesto de circulación. La tasa de basura se sitúa actualmente en 132 euros al año por vivienda.

En el mercado inmobiliario, los datos de Idealista indican que la capital mantiene precios moderados, con una media de 1.300 €/m², lejos de los más de 2.000 euros que superan Sevilla, Cádiz o Málaga.

En energía y telecomunicaciones, la ciudad opera en una franja intermedia dentro del contexto andaluz. Las ofertas de fibra, móvil, gas y electricidad no presentan penalizaciones relevantes por ubicación. Tampoco destaca en carburantes: con un precio medio de 1,49 €/litro, el gasto anual estimado para un conductor medio supera los 1.700 euros.

En alimentación y ocio, Almería se mantiene en posiciones contenidas, sin situarse entre las ciudades más caras. El estudio toma referencias como 180 refrescos, 240 cafés y 10 entradas de cine al año.

El resultado final dibuja una capital donde el coste de vida básico es entre 6.000 y 7.000 euros menor que en las más caras del país, pero que arrastra un deterioro de poder adquisitivo acumulado. Almería ocupa el puesto 35 de 52 en el ranking nacional por porcentaje de gasto sobre salario, una posición que combina asequibilidad presente con una presión que no ha desaparecido.

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