Altas capacidades: talento, intensidad y soledad invisible

Cuida tu salud mental

De la superdotación a las capacidades excepcionales: cómo piensa, siente y aprende una mente muy por encima de la media

El placer impostor: lo que nos engancha mientras nos hace daño

Muchos niños con altas capacidades pueden llegar a pasarlo mal si no se sabe cómo afrontarlo
Muchos niños con altas capacidades pueden llegar a pasarlo mal si no se sabe cómo afrontarlo / D.A.
Raúl Carrera Fernández
- Psicólogo en Antas

22 de febrero 2026 - 06:00

Para hablar de la inteligencia, tenemos que establecer primero una definición de qué es la inteligencia. Aunque no hay una definición clara en la que todos los psicólogos se pongan de acuerdo, yo destacaría dos aspectos: cómo una persona procesa la información y la capacidad que tiene para resolver una situación de conflicto.

Estas dos variables son importantes, porque la inteligencia tiene que ir acompañada de una práctica en la que la persona pueda entender rápidamente la situación y llevar a cabo una acción para resolverla.

Los psicólogos evaluamos la inteligencia a través de diferentes pruebas, donde comparamos los resultados con una muestra de toda la población. Consideramos que la inteligencia se puede expresar de forma numérica con un cociente intelectual, donde la puntuación media es 100 y aquellas personas que tienen un cociente intelectual entre 85 y 115 aproximadamente se considera que se encuentran dentro de la franja de la normalidad.

Pero… ¿Qué pasa con aquellas personas que tienen un cociente intelectual más alto? Aquí estaríamos hablando de altas capacidades cuando la persona tiene un cociente intelectual superior a 130.

Altas capacidades

A continuación, describiré unas características de las personas con altas capacidades, con el objetivo de que, si te sientes identificado o conoces a alguien que comparta esas características, pueda realizar unas pruebas para acabar de confirmar si son altas capacidades y conocerse mucho más.

Las personas con altas capacidades procesan y comprenden la información compleja mucho más rápido que el resto. Además, tienen una gran capacidad memorística en aquellas áreas que les interesan y plantean problemas y soluciones mucho más profundos, con un pensamiento más abstracto. Por ejemplo, una persona con alta capacidad y con mucho interés por la inteligencia artificial aprenderá programación, intentará entender los algoritmos y se planteará preguntas morales y éticas de difícil solución y que representen retos para las próximas décadas. Muy probablemente, el resto solo utilicemos la inteligencia artificial como herramienta para entender la situación, mientras que ellos buscarán comprender cómo funciona y qué implicaciones tiene a nivel social, moral y ético.

Otra característica es que están mucho más excitados a nivel intelectual, emocional y sensorial que el resto. Esa sobreexcitación les permite tener una mayor curiosidad, un pensamiento más profundo y una necesidad de estimulación constante a nivel intelectual. Por otro lado, esa mayor excitación emocional les lleva a tener respuestas emocionales mucho más intensas. Y, a nivel sensorial, tienen una mayor sensibilidad, por lo que suelen tener más facilidades para detectar los vínculos y las intenciones en las otras personas.

La sobreexcitación emocional y la mayor sensibilidad les suele predisponer a tener más ansiedad y estados de ánimo negativos, que junto con un perfeccionismo y una autoexigencia elevada, en muchas ocasiones, lleva al miedo al fracaso. Sienten las emociones de una forma más profunda y reflexiva, y aquí es donde la terapia les puede ayudar a regular esas emociones y reducir esa sobreexcitación. Otro dato curioso es, en muchas ocasiones, la desincronía entre su estado de desarrollo mental (muy elevado) y algunas actividades que pueden parecer más infantiles (por ejemplo, con 10 años, tener mucho interés por la física y después comportarse como su hermana pequeña de cinco años y coger una rabieta).

Y a nivel social es donde se pueden observar más dificultades, porque perciben que hay más diferencias en comparación con el resto de sus amistades. Suelen preferir conversaciones más profundas o con personas mayores, en muchas ocasiones por su necesidad de saber, lo cual suele limitar la interacción con el resto de niños porque no comparten ni los intereses ni la profundidad de los temas. En algunas ocasiones, ocultan sus capacidades con el objetivo de pasar desapercibidos y no ser víctimas de bullying. No es raro ver que estos niños suelen estar más solos y sentirse inadaptados, porque les cuesta conectar con personas con quienes sienten que son de mundos totalmente diferentes. Y todo ello, a pesar del esfuerzo constante por adaptarse. A veces esto es visto como una persona con rasgos autistas, pero nada más lejos de la realidad: es una decisión consciente de no querer mantener una relación social con personas que sienten que no están a su nivel. Tú, querido lector, piensa la edad que tienes y pregúntate si te gustaría estar seis horas cada día en el trabajo o en la escuela con niños de 10 años, sabiendo lo que sabes ahora y con tus inquietudes. Pues es algo así.

Capacidades excepcionales

Dentro de las altas capacidades también hay diferentes rangos tomando como referencia el cociente intelectual, aunque no es el único criterio. Aquellas personas que tienen altas capacidades pero están más cerca de la normalidad suelen tener menores dificultades de adaptación, porque pueden compensar las altas capacidades con el desarrollo de otros aspectos que les permiten vincularse con aquellas personas que tienen capacidades normales.

Pero… ¿Qué pasa con aquellas personas que son excepcionales y que, por ejemplo, tienen un cociente intelectual superior a 160? En este caso, estamos hablando de otra liga.

Los excepcionalmente dotados ven tantas respuestas posibles a la hora de responder una pregunta que no están seguros de cómo responder, porque ninguna respuesta parece ser mejor que otra. Esta indecisión no es falta de conocimiento, sino una consecuencia directa de su necesidad de precisión extrema.

A diferencia del aprendizaje tradicional basado en la repetición, el alumno con esta capacidad capta el material abstracto al encontrar el patrón subyacente. Una vez comprendido dicho patrón, conoce el concepto subyacente y no necesita practicar más. Para ellos, la rutina es el enemigo del aprendizaje.

Tienen una agilidad mental que les permite trabajar “en paralelo”, donde son capaces de resolver un problema mental mientras trabajan en otro. Es, literalmente, una mente funcionando en varias pantallas a la vez.

Toda esta capacidad de aprendizaje se apoya en una memoria excepcional. Muchos niños excepcionalmente dotados aprenden de forma no lineal, asimilando grandes cantidades de información e integrándolas en un panorama general. En lugar de ir paso a paso, prefieren entender el “todo” para luego dar sentido a las partes, construyendo una visión del mundo tan rica como compleja.

Tengo la suerte de trabajar con un paciente que tiene esta capacidad excepcional, y por ello le pregunté si quería dar algún mensaje a aquellas personas que tienen esta capacidad excepcional. Y este fue su mensaje: “To not let your brain get in the way of who you are inside”; en español sería: “no dejes que tu cerebro se interponga en el camino de quien eres por dentro”.

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