Jaén, Granada y Almería concentran los últimos terremotos de Andalucía
Los registros oficiales contabilizan movimientos de baja magnitud repartidos entre Jaén, Granada, Sevilla, Almería y el mar de Alborán y el Golfo de Cádiz
Solo un municipio de Almería está homologado para un gran terremoto
En apenas cinco días, Andalucía ha acumulado veinte terremotos localizados tanto en el interior como en sus costas próximas. No se trata de un episodio único ni concentrado en un punto concreto, sino de una sucesión repartida entre varias provincias y zonas marítimas, con magnitudes bajas pero con continuidad temporal clara. La actividad queda reflejada en los registros oficiales diarios.
El mayor número de movimientos se ha localizado en el interior oriental, especialmente en la provincia de Jaén, donde se repiten epicentros en áreas como Peal de Becerro, Quesada y Cazorla. A estos se suman varios eventos en Granada y Almería, junto a episodios puntuales en Sevilla y Cádiz. El patrón no responde a una secuencia clásica de terremoto principal y réplicas.
Interior andaluz: Jaén y Granada concentran los registros
Jaén acumula seis de los veinte terremotos contabilizados, con magnitudes comprendidas entre 1,9 y 2,4. Son seísmos superficiales o de poca profundidad, habituales en esta franja del sistema Bético, donde la actividad tectónica es recurrente. La repetición en zonas concretas es uno de los rasgos más visibles del listado.
Granada suma cuatro eventos adicionales, repartidos entre municipios del área metropolitana y la costa oriental. También aquí predominan magnitudes bajas, en torno a 1,5–2,0, sin constancia de daños ni incidencias asociadas. La frecuencia es el elemento que marca la semana, más que la intensidad de cada episodio.
En Almería se registran varios movimientos tanto en el interior como en la franja litoral, con seísmos localizados en Berja, Huércal-Overa, Carboneras y la capital. Son registros de magnitud moderada baja, integrados en la dinámica sísmica habitual del sureste peninsular. El reparto geográfico es continuo.
Sevilla aparece con varios terremotos en el entorno de Morón de la Frontera, con profundidades reducidas y magnitudes en torno a 2.0. Aunque menos frecuente que en el eje oriental, esta zona también presenta actividad periódica. La constancia en pocos días refuerza la percepción de una semana activa.
El mar también se mueve: Alborán y Golfo de Cádiz
Junto al interior, el mar concentra buena parte de los registros. El Golfo de Cádiz suma varios terremotos, algunos cercanos al suroeste del cabo de San Vicente, con magnitudes que alcanzan hasta 3,6. Estos movimientos suelen pasar desapercibidos para la población, pero forman parte de la sismicidad regular de la zona. La localización marina explica la ausencia de efectos en tierra.
El mar de Alborán aporta dos eventos más, uno al norte y otro al sur, ambos de baja magnitud. Esta área es una de las más activas del entorno andaluz desde el punto de vista tectónico, con liberación frecuente de energía en forma de microsismos. La normalidad del fenómeno no elimina su interés informativo cuando se acumulan registros.
Sin episodios dañinos ni alertas activadas
Ninguno de los veinte terremotos ha superado magnitudes capaces de generar daños estructurales. Solo un evento ha alcanzado intensidad II, perceptible de forma leve, sin consecuencias. No se han activado protocolos de emergencia ni se han registrado incidencias asociadas. La ausencia de efectos es un dato clave del episodio.
Los datos proceden del sistema de vigilancia del Instituto Geográfico Nacional, que actualiza de forma continua la información sísmica. Este tipo de secuencias cortas y dispersas encajan dentro del comportamiento habitual de Andalucía, una de las regiones con mayor actividad sísmica del país. La continuidad de registros explica la visibilidad del fenómeno.
Un episodio frecuente, pero concentrado en el tiempo
Aunque la cifra total no resulta excepcional en términos anuales, sí llama la atención la concentración en un intervalo tan breve. Veinte terremotos en cinco días, repartidos entre tierra y mar, dibujan una semana especialmente activa desde el punto de vista del subsuelo. El contexto temporal es lo que convierte el listado en noticia.
No se trata de un aumento repentino del riesgo, sino de la manifestación acumulada de pequeños ajustes tectónicos. Andalucía registra cada año cientos de movimientos similares, la mayoría imperceptibles. En esta ocasión, la coincidencia espacial y temporal ha puesto el foco sobre una actividad que suele pasar inadvertida.
La secuencia se mantiene dentro de los parámetros normales de la región, sin indicios de escalada ni de episodios mayores asociados. Los registros continúan bajo seguimiento técnico, como parte del control sísmico permanente del territorio andaluz y sus aguas próximas. La vigilancia sigue activa.
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